JESÚS VILLAR
Salvo en el siglo XVI, no creo haber leído que Canarias haya recibido tantos emigrantes en su historia como en los últimos 20 años. Durante los más de 500 años de su historia moderna, han pasado por aquí millones de personas que han llegado por mar y aire. Han venido y siguen viniendo de la península, de todos los continentes y de todos los países. Algunos de ellos se quedaron un tiempo o para siempre, echaron raíces y sus genes se esparcieron y se mezclaron para crear un caldo de apellidos que han hecho de Canarias un lugar único en España y posiblemente en Europa. No hay más que leer el listín telefónico de nuestras islas para darse cuenta de ello. Y no digamos nada del crisol en el que se ha convertido la escuela en el archipiélago; en algunos colegios de algunos barrios capitalinos o de algunos pueblos, los niños y niñas nacidos de padres canarios igualan o no superan en número a los que proceden de otros puntos del planeta.Pero Canarias también ha visto cómo en diferentes épocas se quedaba sin sus hombres, mujeres y niños. Unas veces se fueron para poblar América o huyendo de la hambruna y de la miseria de las islas para procurarse una mejor vida en la nueva tierra prometida. También sus hombres se ausentaban durante meses para vivir en alta mar en barcos extranjeros que les enseñaban un mundo desconocido que cambiaba en poco tiempo. No fueron pocas las ocasiones en que vistieron de uniforme para combatir en tierras propias o extranjeras.Guardo una foto de mi primer viaje a Nueva York a finales de los años 70, tomada en el interior de la Estatua de la Libertad, en la que señalo con orgullo el nombre de las islas Canarias en un enorme panel donde se honra a todos aquellos lugares del mundo que contribuyeron a poblar los EE.UU. Recordemos que fueron 17 familias canarias las que en 1731 fundaron la ciudad de San Antonio de Texas.La diversidad nos ha hecho siempre más fuertes porque ha sacado al canario del caparazón de tortuga en el que parece estar cómodo viviendo. Toda la franja que bordea el Paseo de la playa de Las Canteras es un testamento de la enorme diversidad de la ciudad más importante de Canarias. En muy pocos kilómetros, un bosque de tiendas, restaurantes, cafés y otros lugares transportan al visitante a otras CC.AA, a Europa, a Asia, a África o a América. No me disgusta nada de eso, aunque reconozco que en algunas ocasiones he pensado que mi cara se está volviendo una minoría, otra minoría en un mar de minorías. En ciertos aspectos, me recuerda al mundo en armonía de un anuncio publicitario de la Coca-Cola, de una película de Star-Trek o de un panfleto de las Naciones Unidas. Pero la verdad es que Canarias no hubiese sido posible sin toda esa gente que ha dejado su huella en las islas, bien porque han nacido, se han instalado o se han cansado de vivir aquí. Sin embargo, últimamente se han oído tambores avisándonos de que no todo está bien en el paraíso canario.Han sido muy desafortunadas las declaraciones hechas en nombre del progresismo político por individuos que parecen tener sangre contraria o ser hijos de nadie. No recuerdan cómo se ha formado Canarias y persisten en una idea de progreso que devolverá esta tierra a la prehistoria. He entendido que la falta de apoyo a determinados proyectos culturales o empresariales puede estar determinada por la presencia de "pocos canarios" en sus filas o de la existencia de un voluntario y ostensible "bajo rendimiento".Si trasladáramos de forma literal estas declaraciones a otros ámbitos, habría que cerrar inmediatamente todos los hospitales, orquestas, aeropuertos, bancos, hoteles, restaurantes, equipos deportivos, colegios, institutos, universidades y un sin fin de organizaciones sociales y empresariales de Canarias porque cuentan en sus filas con muchos empleados de otras latitudes. Además, habría que exigir que todos los canarios que trabajan u ocupan cargos importantes en otros sitios del mundo fueran expulsados y devueltos a sus respectivas islas. Y, por favor, no me hagan hablar del bajo rendimiento porque podrían temblar los cimientos de nuestras propias instituciones públicas y políticas.Cuando parecía que nos adaptábamos a los cambios profundos que demanda el nuevo orden mundial, un número alarmante de ciudadanos está percibiendo que cada una de las islas está tomando un rumbo centrípeto y malgasta la oportunidad de soldarse en un solo trozo de tierra sobre un mismo mar. Los trovadores de la desunión y del aislamiento de las islas son enemigos de la historia. Habría que preguntarles a los investigadores de Atapuerca si individuos como un tal Pepito Tacatum que escribe en un periódico diurno son descendientes directos del homo antecesor. El cultivo patológico de esa pureza canaria inexistente nos aísla del resto del mundo, de nuestros vecinos, amigos y familiares. Es la dinamita que acabará con la cohesión cívica y sana de la sociedad. Si permanecemos inmóviles y callados ante estos comportamientos seremos testigos y cómplices silentes de la muerte lenta e invisible de Canarias. Buen día y hasta luego.
sábado, 6 de octubre de 2007
jueves, 4 de octubre de 2007
ANALFABETOS
ACASO CABRÍA PREGUNTARSE de qué sirve estar alfabetizado si después uno no lee. O, dándole un poco la vuelta al asunto, tal vez no sería demasiado aventurado cuestionar si la mayoría de la población canaria -de la población española, por extensión- no es analfabeta de hecho. Recurro a unos datos del Instituto Canario de Estadística que no son nuevos, pero que conservan su capacidad de sorprender. Según los cuales el 57 por ciento de los tinerfeños no lee nunca un libro, y el 61 por ciento de los grancanarios los imitan en tan iletrada actitud, inducen muchas reflexiones. O al menos deberían, sobre todo considerando que la situación es peor en otras islas: el 68 por ciento en Fuerteventura, el 67 en La Gomera, el 71 en El Hierro…. Hoy resulta una afrenta carecer de un buen coche, pero no ser un palurdo
Alcanzado este punto, lo propio sería arremeter contra los políticos. De hecho, la Consejería de Educación consume una parte sustancial de los presupuestos autonómicos. Otra cosa son los resultados. Paradójicamente, una de las comunidades que proporcionalmente más invierte en este capítulo, obtiene unos resultados que no son los deseables. Bien es verdad que no estamos a la cola del país, como habitualmente se dice, pero el panorama no se presta a demasiadas alegrías; más bien a ninguna. Tampoco son responsables los maestros, aunque antes era mayor el número de personas dedicadas a la noble tarea de enseñar más por vocación que por tener una salida profesional, cosa que ocurre ahora en excesivos casos. Pero no estamos hablando de escolares o bachilleres que no leen, sino de adultos que no leen. Quizá porque no han adquirido el hábito de hacerlo cuando alguien debió inculcárselos, o porque lo han perdido.
Las causas, desde luego, pueden ser muchas y sobre ellas se ha escrito bastante. Lo que pretendo plantear en estas escuetas líneas es la capacidad de decisión -los criterios de comportamiento político, social o de cualquier otra índole- que puede tener una persona que no lee nunca. En fin, si es un diez o un quince por ciento de la población, mal está pero resultaría hasta cierto punto aceptable; qué se le va a hacer. Sin embargo, estamos hablando en determinados territorios del 71 por ciento. Siete de cada diez -seis de cada diez nada menos que en las islas capitalinas- canarios no reciben información a través de un texto escrito. Supongo que al menos ven la televisión. Lo cual posiblemente les arrebate la poca cultura que aún pueden tener.
Lo malo de escribir sobre este tema es que jamás llegan a los aludidos. Una especie de sermón en el desierto. Espero que lo lean al menos determinados políticos. Porque el hecho de que no culpe a los encargados de gestionar la Educación no implica que los considere libres de toda maldad. A más de un oportunista posiblemente le convenga ese enorme analfabetismo de hecho que padece el Archipiélago. Siempre ha sido más fácil manipular a los ignorantes.
Alcanzado este punto, lo propio sería arremeter contra los políticos. De hecho, la Consejería de Educación consume una parte sustancial de los presupuestos autonómicos. Otra cosa son los resultados. Paradójicamente, una de las comunidades que proporcionalmente más invierte en este capítulo, obtiene unos resultados que no son los deseables. Bien es verdad que no estamos a la cola del país, como habitualmente se dice, pero el panorama no se presta a demasiadas alegrías; más bien a ninguna. Tampoco son responsables los maestros, aunque antes era mayor el número de personas dedicadas a la noble tarea de enseñar más por vocación que por tener una salida profesional, cosa que ocurre ahora en excesivos casos. Pero no estamos hablando de escolares o bachilleres que no leen, sino de adultos que no leen. Quizá porque no han adquirido el hábito de hacerlo cuando alguien debió inculcárselos, o porque lo han perdido.
Las causas, desde luego, pueden ser muchas y sobre ellas se ha escrito bastante. Lo que pretendo plantear en estas escuetas líneas es la capacidad de decisión -los criterios de comportamiento político, social o de cualquier otra índole- que puede tener una persona que no lee nunca. En fin, si es un diez o un quince por ciento de la población, mal está pero resultaría hasta cierto punto aceptable; qué se le va a hacer. Sin embargo, estamos hablando en determinados territorios del 71 por ciento. Siete de cada diez -seis de cada diez nada menos que en las islas capitalinas- canarios no reciben información a través de un texto escrito. Supongo que al menos ven la televisión. Lo cual posiblemente les arrebate la poca cultura que aún pueden tener.
Lo malo de escribir sobre este tema es que jamás llegan a los aludidos. Una especie de sermón en el desierto. Espero que lo lean al menos determinados políticos. Porque el hecho de que no culpe a los encargados de gestionar la Educación no implica que los considere libres de toda maldad. A más de un oportunista posiblemente le convenga ese enorme analfabetismo de hecho que padece el Archipiélago. Siempre ha sido más fácil manipular a los ignorantes.
martes, 2 de octubre de 2007
MEJOR MUERTOS QUE VIVOS
FRANCISCO POMARES.
Algo más de 16.000 euros va a gastarse una Asociación financiada por la corona alauita para repatriar los cuerpos de los nueve marroquíes que murieron ahogados frente a las costas de Gran Canaria el pasado 7 de septiembre. Los cadáveres serán transportados en avión desde Gran Canaria a Madrid, desde Madrid a Casablanca, desde allí a Agadir y luego por carretera a Gulmin y Sidi Ifni, las regiones de donde los fallecidos eran originarios.Nadie puede censurar el esfuerzo humanitario que hace Marruecos por repatriar los cuerpos de sus súbditos. Una sociedad civilizada también debe ser juzgada por el respeto a sus muertos. Pero no deja de resultar triste y surrealista que esos nueve hombres ahora sin vida vayan en su viaje de retorno en unas condiciones mucho más ´humanas´ que las que se vieron forzados a usar para intentar llegar a Canarias cuando aún estaban vivos. La imagen de esos féretros de metal de aeropuerto en aeropuerto debería ser otra llamada de atención al absurdo que supone un sistema que -al haber ilegalizado las llegadas vía aeropuerto para los inmigrantes africanos-, les obliga a emprender un viaje cuyo destino, en muchas ocasiones, es la muerte.Un contrasentido: viajar a Canarias en patera resulta casi siempre para quienes lo hacen no sólo más arriesgado, también más caro, que comprar un billete de avión de ida y vuelta. La mayoría de las veces, el precio del trayecto es controlado por pequeños patrones que ´amortizan´ la patera o el cayuco en cada viaje. Sólo cuando quienes se lanzan al mar son un grupo local, próximo a la zona de partida, compran ellos la patera, y entonces el coste puede ser algo inferior. Pero no más reducido que un billete de avión desde un aeropuerto de África Occidental a Europa. ¿Por qué vienen entonces en pateras y cayucos? Pues porque no tienen otra posibilidad, porque si logran superar los complejísimos trámites para salir de sus países, saben que al llegar a los aeropuertos europeos se les va a devolver sobre la marcha. Por eso prefieren arriesgarse a morir. Y mueren a montones.Otro contrasentido: mantener la vigilancia costera, la atención a quienes llegan en pésimas condiciones y los sistemas de repatriación es muchísimo más costoso que establecer un sistema de seguimiento de apoyo a la integración laboral de los inmigrantes durante los primeros meses. Pero nadie en Europa se plantea que ése es el camino más lógico, más eficiente y rentable y más humano: los políticos se llenan la boca hablando del ´robo´ de trabajo de los foráneos a los locales. Y así, mientras se reconoce la necesidad de un millón de nuevos inmigrantes cada año, obligamos a un gran porcentaje de los que finalmente logran quedarse, a colocarse en el límite de sus fuerzas, a degradar sus economías, a entregarse al tráfico humano, a actuar en la clandestinidad y a jugarse el pellejo.
Algo más de 16.000 euros va a gastarse una Asociación financiada por la corona alauita para repatriar los cuerpos de los nueve marroquíes que murieron ahogados frente a las costas de Gran Canaria el pasado 7 de septiembre. Los cadáveres serán transportados en avión desde Gran Canaria a Madrid, desde Madrid a Casablanca, desde allí a Agadir y luego por carretera a Gulmin y Sidi Ifni, las regiones de donde los fallecidos eran originarios.Nadie puede censurar el esfuerzo humanitario que hace Marruecos por repatriar los cuerpos de sus súbditos. Una sociedad civilizada también debe ser juzgada por el respeto a sus muertos. Pero no deja de resultar triste y surrealista que esos nueve hombres ahora sin vida vayan en su viaje de retorno en unas condiciones mucho más ´humanas´ que las que se vieron forzados a usar para intentar llegar a Canarias cuando aún estaban vivos. La imagen de esos féretros de metal de aeropuerto en aeropuerto debería ser otra llamada de atención al absurdo que supone un sistema que -al haber ilegalizado las llegadas vía aeropuerto para los inmigrantes africanos-, les obliga a emprender un viaje cuyo destino, en muchas ocasiones, es la muerte.Un contrasentido: viajar a Canarias en patera resulta casi siempre para quienes lo hacen no sólo más arriesgado, también más caro, que comprar un billete de avión de ida y vuelta. La mayoría de las veces, el precio del trayecto es controlado por pequeños patrones que ´amortizan´ la patera o el cayuco en cada viaje. Sólo cuando quienes se lanzan al mar son un grupo local, próximo a la zona de partida, compran ellos la patera, y entonces el coste puede ser algo inferior. Pero no más reducido que un billete de avión desde un aeropuerto de África Occidental a Europa. ¿Por qué vienen entonces en pateras y cayucos? Pues porque no tienen otra posibilidad, porque si logran superar los complejísimos trámites para salir de sus países, saben que al llegar a los aeropuertos europeos se les va a devolver sobre la marcha. Por eso prefieren arriesgarse a morir. Y mueren a montones.Otro contrasentido: mantener la vigilancia costera, la atención a quienes llegan en pésimas condiciones y los sistemas de repatriación es muchísimo más costoso que establecer un sistema de seguimiento de apoyo a la integración laboral de los inmigrantes durante los primeros meses. Pero nadie en Europa se plantea que ése es el camino más lógico, más eficiente y rentable y más humano: los políticos se llenan la boca hablando del ´robo´ de trabajo de los foráneos a los locales. Y así, mientras se reconoce la necesidad de un millón de nuevos inmigrantes cada año, obligamos a un gran porcentaje de los que finalmente logran quedarse, a colocarse en el límite de sus fuerzas, a degradar sus economías, a entregarse al tráfico humano, a actuar en la clandestinidad y a jugarse el pellejo.
domingo, 30 de septiembre de 2007
Qué descaro, comandante
Andrés Chaves
1.– Un comandante sindicalista de Binter, que no voló ni un solo día en uno de los meses de conflicto de la compañía, recibió en su nómina 8.944,17 euros. Esta cantidad sale del líquido a percibir (¡por su trabajo!) más un adelanto por dieta de desplazamiento. Los comandantes de Binter –unos 30– ganan entre 180.000 y 210.000 euros brutos al año. Para obtener lo que el piloto citado recibió, un profesional debe volar entre 16 y 17 días al mes. Estas cifras, que son inapelables y ciertas, dan idea de los parámetros en que se mueven estos privilegiados de la aviación en la principal empresa aérea regional canaria. He escrito sobre este conflicto algunas veces y también sobre las intenciones de algunos responsables de la compañía de devaluar Binter para potenciar Naysa. O sea, que me considero una persona neutral, al menos, aunque no objetiva porque la objetividad no existe.
2.– Ni los directivos de Binter son unos angelitos, ni los pilotos son siempre los buenos de la película. Por cierto, que a los que siguen la huelga (excepto a los sindicalistas) se les descuenta las horas no voladas a causa del paro. Aquí los únicos inocentes son los pasajeros. Binter fue comprada a Iberia por cuatro perras, con dinero de empresarios tinerfeños y de Las Palmas. Significó la operación, probablemente basada en el uso de información privilegiada, un negocio redondo para todos ellos. Ahora, tres o cuatro directivos de Binter, los mayores accionistas, han adquirido Naysa, a pesar de haberlo desmentido con rotundidad cuando yo anuncié la operación en Canarias Confidencial. Y los pilotos, moscas, han montado una huelga que dura demasiado tiempo y que trasciende los límites de una negociación normal. Nadie tiene la razón completa, sólo el usuario, la víctima de las ambiciones desmedidas de unos y de otros.
3.– La generalidad de los pilotos se considera una clase de señoritos. No lo son. Un conductor de Titsa tiene tanta o más responsabilidad que ellos, porque ha de manejar enormes vehículos en una carretera llena de obstáculos. Ellos gobiernan máquinas perfectas. Un conductor de Titsa difícilmente supera los 2.000 euros al mes; y los comandantes de Binter ganan, trabajando 16 días y a veces, por lo dicho, sin disparar chíchara ni una sola jornada, casi 9.000 netos. ¿Es esto justo? ¿Merece la pena seguir la huelga o sentarse a negociar de una vez y dejar en paz a los usuarios? ¿Qué suerte de negociadores se ha instalado en el Sepla, un sindicato que ignora la lógica y se instala en la intransigencia más atroz? ¿Y por qué Binter no descubre de una vez sus cartas y habla claro?
1.– Un comandante sindicalista de Binter, que no voló ni un solo día en uno de los meses de conflicto de la compañía, recibió en su nómina 8.944,17 euros. Esta cantidad sale del líquido a percibir (¡por su trabajo!) más un adelanto por dieta de desplazamiento. Los comandantes de Binter –unos 30– ganan entre 180.000 y 210.000 euros brutos al año. Para obtener lo que el piloto citado recibió, un profesional debe volar entre 16 y 17 días al mes. Estas cifras, que son inapelables y ciertas, dan idea de los parámetros en que se mueven estos privilegiados de la aviación en la principal empresa aérea regional canaria. He escrito sobre este conflicto algunas veces y también sobre las intenciones de algunos responsables de la compañía de devaluar Binter para potenciar Naysa. O sea, que me considero una persona neutral, al menos, aunque no objetiva porque la objetividad no existe.
2.– Ni los directivos de Binter son unos angelitos, ni los pilotos son siempre los buenos de la película. Por cierto, que a los que siguen la huelga (excepto a los sindicalistas) se les descuenta las horas no voladas a causa del paro. Aquí los únicos inocentes son los pasajeros. Binter fue comprada a Iberia por cuatro perras, con dinero de empresarios tinerfeños y de Las Palmas. Significó la operación, probablemente basada en el uso de información privilegiada, un negocio redondo para todos ellos. Ahora, tres o cuatro directivos de Binter, los mayores accionistas, han adquirido Naysa, a pesar de haberlo desmentido con rotundidad cuando yo anuncié la operación en Canarias Confidencial. Y los pilotos, moscas, han montado una huelga que dura demasiado tiempo y que trasciende los límites de una negociación normal. Nadie tiene la razón completa, sólo el usuario, la víctima de las ambiciones desmedidas de unos y de otros.
3.– La generalidad de los pilotos se considera una clase de señoritos. No lo son. Un conductor de Titsa tiene tanta o más responsabilidad que ellos, porque ha de manejar enormes vehículos en una carretera llena de obstáculos. Ellos gobiernan máquinas perfectas. Un conductor de Titsa difícilmente supera los 2.000 euros al mes; y los comandantes de Binter ganan, trabajando 16 días y a veces, por lo dicho, sin disparar chíchara ni una sola jornada, casi 9.000 netos. ¿Es esto justo? ¿Merece la pena seguir la huelga o sentarse a negociar de una vez y dejar en paz a los usuarios? ¿Qué suerte de negociadores se ha instalado en el Sepla, un sindicato que ignora la lógica y se instala en la intransigencia más atroz? ¿Y por qué Binter no descubre de una vez sus cartas y habla claro?
jueves, 27 de septiembre de 2007
EL GOBIERNO GASTA DOS MILLONES AL AÑO EN ALQUILAR EDIFICIOS JUDICIALES EN LA CAPITAL
PEDRO GUERRA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. Seis millones de euros (unos mil millones de pesetas) gastará el Gobierno de Canarias en alquiler de edificios judiciales en Las Palmas de Gran Canaria a lo largo de los tres próximos años. Cada año de retraso que tenga la que será obra estrella del Ejecutivo regional en la presente legislatura le costará dos millones de euros a las arcas públicas. Más de la mitad del presupuesto previsto para 2008 por la Consejería de Presidencia y Justicia para el alquiler de edificios judiciales en todo el Archipiélago se invertirá en la capital grancanaria. De esta forma, los edificios judiciales alquilados en el entorno del barrio histórico de Vegueta costarán 1.980.682,93 euros de los más de 3,7 millones de euros que se tienen previstos para toda Canarias. Esta es la inversión que anualmente tendrá que realizar el Ejecutivo regional hasta la construcción del Palacio de Justicia, cuya finalización se prevé para el año 2010. El Gobierno pagará cada año de retraso al módico precio de dos millones de euros. De todos los alquileres que paga el Gobierno autonómico en la capital la mayor inversión se realiza en el edificio de Los Jesuitas, construido expresamente para ser alquilado para sedes judiciales. En el citado edificio ubicó el Gobierno de Canarias la jurisdicción social en peso, en un entorno de cuatro plantas cuyo alquiler cuesta 718.641 euros. Tras él, el segundo edificio alquilado más caro en la capital grancanaria acoge a los juzgados de lo contencioso administrativo, situado en el Edificio Dunas Triana. Este alquiler cuesta al Ejecutivo regional 314.776 euros.
MENORES. Tras ellos, los edificios más caros albergan a los juzgados de primera instancia 1,3,5, y 10, cuyo coste se eleva a 238.600 euros, y la jurisdicción de Menores, acogida por un edificio del Siglo XVIII ubicado en la calle López Botas y cuyo alquiler cuesta al Gobierno regional 231.013 euros, que en su día supuso el alquiler más caro pagado en Canarias por una administración pública. El gasto anual que tiene previsto pagar el Gobierno de Canarias en alquileres en el año 2008 en sensiblemente superior al previsto para el presente 2007 en poco más de doscientos mil euros, pues la partida presupuestaria alcanza la cifra de 1.758.360 euros.En el edificio de los Jesuitas, el más caro de los alquileres del Gobierno de Canarias, el gasto anual pasará de los 693.000 euros del año 2007 a los 718.641 del próximo 2008.Con estas cifras de gastos de alquileres judiciales, la construcción del Palacio de Justicia de Las Palmas de Gran Canaria se convierte en una prioridad para la Consejería de Presidencia y Justicia del Gobierno de Canarias que, de hecho, la ha convertido en la obra pública estrella de la legislatura.
MENORES. Tras ellos, los edificios más caros albergan a los juzgados de primera instancia 1,3,5, y 10, cuyo coste se eleva a 238.600 euros, y la jurisdicción de Menores, acogida por un edificio del Siglo XVIII ubicado en la calle López Botas y cuyo alquiler cuesta al Gobierno regional 231.013 euros, que en su día supuso el alquiler más caro pagado en Canarias por una administración pública. El gasto anual que tiene previsto pagar el Gobierno de Canarias en alquileres en el año 2008 en sensiblemente superior al previsto para el presente 2007 en poco más de doscientos mil euros, pues la partida presupuestaria alcanza la cifra de 1.758.360 euros.En el edificio de los Jesuitas, el más caro de los alquileres del Gobierno de Canarias, el gasto anual pasará de los 693.000 euros del año 2007 a los 718.641 del próximo 2008.Con estas cifras de gastos de alquileres judiciales, la construcción del Palacio de Justicia de Las Palmas de Gran Canaria se convierte en una prioridad para la Consejería de Presidencia y Justicia del Gobierno de Canarias que, de hecho, la ha convertido en la obra pública estrella de la legislatura.
martes, 25 de septiembre de 2007
TAMBIÉN NOSOTROS FUIMOS EMIGRANTES
"Caminan a ciegas entre los riscos. La luna llena da forma a sus figuras. No llevan faroles. Los guardias civiles están al acecho. van en pequeños grupos, algunos tirando de un burro con los serones llenos de pequeños sacos. Todos en silencio. Todos preocupados. Todos tristes. Algunos llevan de la mano a sus hijos. Las mujeres que les acompañan lloran en silencio. En su fuero interno desean que ese barco no aparezca, que la despedida no se consume, que mañana llueva y empape los eriales y que las semillas germinen, y que los animales resuciten, y que todos se queden juntos para siempre... Al llegar a una hondonada el que va en cabeza tira una piedra al fondo de una cueva. Esperan la respuesta. Un silbido es la contraseña. Pueden bajar. En la playa negra donde brillan las piedras esperan los organizadores del viaje. Uno de ellos, con una pistola al cinto, pasa lista. Otro va guardando el dinero en una vieja zamarra contando los billetes de memoria. 4.000 pesetas del ala por pasaje. No hay tiempo para negociar. Un hombre saca de su zurrón unos lomos de cerdo y los ofrece a cambio de la diferencia. El del dinero los huele y calcula su peso a ojo. Accede a descontarle una parte. El grupo se sienta mirando al mar. Los niños se abrazan con más fuerza a sus padres. De repente, a lo lejos, aparece el velero. No lleva luces y es más pequeño de lo que creían. "¿Ahí nos vamos a meter?", gime uno de los jóvenes. El organizador acalla los murmullos de protesta. "O eso o nada. Todavía estáis a tiempo de quedaros". El silencio vuelve a imperar. Del barco botan una chalupa. Dos remeros la conducen hasta la playa. El hombre de la pistola va nombrando a los pasajeros por orden de lista. Cuatro viajes son suficientes para subir a bordo al medio centenar de emigrantes. Algunos se sorprenden al ver más viajeros en el velero. Han sido recogidos horas antes en otras playas, en otras islas, pero con el mismo sueño de prosperidad. Las despedidas se intensifican. Las mujeres ya no lloran en silencio. Los críos se agarran desesperados a las chaquetas de sus padres. El último adiós se ve empañado por las lágrimas. Ya no hay nada que hacer. "¡Vamos, rápido, antes de que aparezca la Guardia Civil!", arrea el organizador. Poco después el Saturnino se aleja en la oscuridad, silencioso, más allá de la última tierra conocida. Rumbo a África, rumbo a América, rumbo a lo desconocido..."
¿Les suena esta escena? No se produjo en una playa africana. Ni sus protagonistas son subsaharianos, marroquíes o pakistaníes. Ocurrió hace casi 57 años -el 12 de octubre de 1949- en la playa de la Bonanza, en la isla canaria de El Hierro.
¿Les suena esta escena? No se produjo en una playa africana. Ni sus protagonistas son subsaharianos, marroquíes o pakistaníes. Ocurrió hace casi 57 años -el 12 de octubre de 1949- en la playa de la Bonanza, en la isla canaria de El Hierro.
domingo, 23 de septiembre de 2007
PLAN XENÓFOBO DEL NACIONALISMO
LA TESIS DEL ENEMIGO EXTERIOR
TERESA CÁRDENES
En medio de la contagiosa fiebre preelectoral para el diseño de planes de discriminación positiva, el Gobierno canario lanzó ayer uno específico para encontrar empleo a cien mil parados isleños con el argumento de que los foráneos los arrinconan en el mercado laboral. El Ejecutivo no tiene muy claros de qué segmentos sociales se trata ni de cuántas personas exactamente está hablando. El consejero de Empleo, Jorge Rodríguez, incluso admite que uno de los objetivos del plan es hacer lo que él llama "un análisis concreto de la situación" antes de intervenir.Aunque ello no fue óbice para torturar debidamente la estadístida y concluir que los extranjeros, sin especificar, disfrutan de una tasa de empleo próxima al 70 %, frente al 55 que atribuye a los canarios. A ello añade el Ejecutivo que, aunque no acaba de tener rotundamente claras las razones de esa diferencia, intuye que los canarios encuentran más dificultades para emplearse porque rechazan la movilidad geográfica y tienen menos formación que sus competidores. La idea enlaza con el propósito de Paulino Rivero de primar a las empresas que contraten sólo a canarios, por muchas teorías de inconstitucionalidad que aleguen sus opositores y por mucho que su vicepresidente Soria interprete que, cuando se habla de primar, se haga referencia al concepto de residente. Si bien no es así. Porque el concepto revisado que ahora aporta el Gobierno es el de residente nacido en Canarias. La doble pregunta es no sólo cómo encajar eso no ya con la Constitución o las normas de Schengen, pues también se ocupa el Gobierno de precisar que los europeos (¿peninsulares incluidos?) son los peores enemigos de los canarios a efectos de empleo, sino cómo pasar incluso el filtro del Estatuto de Autonomía, que deja muy claro que canario es todo aquel que nace o vive en Canarias. Pero además, tras el alegato de ayer se ocultan dos certezas oscuras. La primera, el desparpajo con que CC está dispuesta a cabalgar sobre la xenofobia con tal de no autodestruirse en las próximas elecciones generales. La segunda, el reconocimiento dramático de que tantos años de Plan Canario de Empleo, con sus multimillonarias inyecciones financieras procedentes de Europa para invertir en formación, se nos han ido por lo visto directamente a la basura.
TERESA CÁRDENES
En medio de la contagiosa fiebre preelectoral para el diseño de planes de discriminación positiva, el Gobierno canario lanzó ayer uno específico para encontrar empleo a cien mil parados isleños con el argumento de que los foráneos los arrinconan en el mercado laboral. El Ejecutivo no tiene muy claros de qué segmentos sociales se trata ni de cuántas personas exactamente está hablando. El consejero de Empleo, Jorge Rodríguez, incluso admite que uno de los objetivos del plan es hacer lo que él llama "un análisis concreto de la situación" antes de intervenir.Aunque ello no fue óbice para torturar debidamente la estadístida y concluir que los extranjeros, sin especificar, disfrutan de una tasa de empleo próxima al 70 %, frente al 55 que atribuye a los canarios. A ello añade el Ejecutivo que, aunque no acaba de tener rotundamente claras las razones de esa diferencia, intuye que los canarios encuentran más dificultades para emplearse porque rechazan la movilidad geográfica y tienen menos formación que sus competidores. La idea enlaza con el propósito de Paulino Rivero de primar a las empresas que contraten sólo a canarios, por muchas teorías de inconstitucionalidad que aleguen sus opositores y por mucho que su vicepresidente Soria interprete que, cuando se habla de primar, se haga referencia al concepto de residente. Si bien no es así. Porque el concepto revisado que ahora aporta el Gobierno es el de residente nacido en Canarias. La doble pregunta es no sólo cómo encajar eso no ya con la Constitución o las normas de Schengen, pues también se ocupa el Gobierno de precisar que los europeos (¿peninsulares incluidos?) son los peores enemigos de los canarios a efectos de empleo, sino cómo pasar incluso el filtro del Estatuto de Autonomía, que deja muy claro que canario es todo aquel que nace o vive en Canarias. Pero además, tras el alegato de ayer se ocultan dos certezas oscuras. La primera, el desparpajo con que CC está dispuesta a cabalgar sobre la xenofobia con tal de no autodestruirse en las próximas elecciones generales. La segunda, el reconocimiento dramático de que tantos años de Plan Canario de Empleo, con sus multimillonarias inyecciones financieras procedentes de Europa para invertir en formación, se nos han ido por lo visto directamente a la basura.
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