Cada pueblo sacraliza algunas cosas. Es vital. Romper lo sagrado nos mete en crisis. Dijo uno de los ponentes; "De tanto experimento pedemos lo sagrado.". Cree que para el sentido de la vida hay que elegir qué cosas de lo cotidiano queremos sacralizar. Pero es una escalera, se puede avanzar más.
viernes, 22 de agosto de 2025
ARTENARA. RUTA ARTE SACRO
Cada pueblo sacraliza algunas cosas. Es vital. Romper lo sagrado nos mete en crisis. Dijo uno de los ponentes; "De tanto experimento pedemos lo sagrado.". Cree que para el sentido de la vida hay que elegir qué cosas de lo cotidiano queremos sacralizar. Pero es una escalera, se puede avanzar más.
viernes, 25 de abril de 2025
COMPARTIR LA ENFERMEDAD - X ANIVERSARIO TRASPLANTE
Nayra Pérez profesora de literatura de la Universidad de Las Palmas recordó algunos hitos referidos a la experiencia de la enfermedad en la literatura.
Antonio Paneque, delegado diocesano de pastoral de la salud, explicó algunas experiencias sobre la vivencia cristiana del sufrimiento.
Ana Julia contó sus experiencias con sus padres y esposo. También como.ha ido mejorando la sanidad. Ahora teme el retroceso que estamos viendo con la privatización.
Otros asistentes fueron comentando sus propias experiencias e impresiones.
Yolanda cerró el acto con algunos detalles para Eugenio y cuentacuentos.
Chocolate y unos dulces fueron motivo para seguir compartiendo impresiones.
El acto se desarrollo en el marco de "Nos vemos en la puerta" que quizá sea un espacio de encuentro en la entrada de la parroquia de Santa Clara, en Zárate (Las Palmas de GC).

Para las personas interesadas y que no pudieron asistir ofrecemos las reflexiones más sistemáticas:
El Dios paciente . Antonio Paneque
La idea de que Dios envía o cura enfermedades es una simplificación pobre y superficial, muy reduccionista y, paradójicamente, fruto de nuestros temores y deseos de sentirnos seguros ante los avatares de la vida. Dios no quiere la enfermedad para nadie, ni la envía, ni mucho menos premia o castiga con ella. Solo desea el bien, y la enfermedad no lo es, ni la muerte tampoco. La Biblia presenta la enfermedad como resultado de la desobediencia y de la influencia del pecado, no como una acción directa de Dios a modo de castigo. Tampoco Jesús curó a todos los enfermos, ni propuso un modelo triunfalista de salud, más bien enseñó a vivir con ella.
Quiero citar el testimonio de Manolo Sanlúcar, célebre guitarrista flamenco, que perdió a su hijo cuando era joven. A raíz de ese trauma, cayó en la desesperación, había rogado sin parar a Dios que lo curara de la enfermedad, entonces se sintió angustiado y le asaltó una gran amargura. Tuvo que pasar bastante tiempo hasta que comprendió que, en realidad, había estado buscando a un Dios que no existía: un Dios inmisericorde que había decidido no escucharle en su oración y arrebatarle a su hijo, dejando heridas para siempre en su alma. Por fortuna, llegó a comprender que hay otro modo de mirar las cosas, tanto que fue capaz de decir: “Cuando me pongo a buscar al Dios que mató a mi hijo para maldecirlo, termino encontrando al Dios que llora conmigo y me acompaña en cada instante de sufrimiento. Por eso, hoy le doy gracias por los años que he estado con mi hijo”.
Aquí aparece reflejado el paso desde una concepción de la divinidad como fuerza impersonal que rige el mundo, o sea, la divinidad o divinidades de la fertilidad, del agua, de la salud, de la curación, la sabiduría, que aseguran la continuidad del ciclo vital, a la experiencia de conciencia filial que deslumbró a Jesús: él comprendió que era el Hijo del Padre, un hijo frágil, necesitado de ayuda, sí, pero a la vez provisto de una enorme dignidad, de unos recursos extraordinarios, y que era invitado a hacer uso de ellos para introducir en el mundo procesos nuevos de humanización. Haciendo así entendió que Dios es omnipotente, todo lo puede, pero no a la manera como lo entendemos nosotros. El poder de Dios está condicionado por su misma obra de creación, porque respeta nuestra libertad. La obra que salió de sus manos respeta la marcha del mundo, el curso del universo.
Es más, el sufrimiento de Dios junto al que llora es una manera de decir que Dios nos ama, y el amor lo pasa mal cuando ve que el amado sufre. Claro, al nivel de Dios y vivido desde Dios. El caso es que somos parte de un universo frágil, en el que la caricia de Dios -a través de los hermanos- ofrece consuelo, pero no puede resolver nuestros problemas con recetas a la carta, como sería la curación ansiada de las enfermedades. Sería un dios manejado por nosotros. Pero nosotros no creemos en un Dios intervencionista ni profesamos una fe infantilizada, eso sería una gran contradicción alejada del día a día de la vida, y sería renunciar a nuestro deber de ejercer la libertad de hijos. Porque la enfermedad es consecuencia natural de la existencia frágil y vulnerable del universo, del planeta y de los seres vivos que lo habitan. Lo que es evidente es que Dios no quiere las enfermedades, quiere la armonía, el bienestar, la salud, y mucho menos premia o castiga con ellas.
Vamos a aclarar algunos conceptos que se oyen a menudo en los pasillos del hospital:
1. Es bueno pensar que Dios no decide cuándo enfermamos, ni cuándo hemos de morir. Dios no decide la fecha de nuestra muerte a su antojo. Más bien acompaña desde cerca los pasos de la humanidad, sufriendo y aguardando, porque nadie (ni siquiera el mismo Dios) puede suplirnos en nuestra libertad y en nuestra voluntad, porque de ese modo nos privaría de nuestro verdadero ser. Más bien se sirve de las causas segundas, ese universo de circunstancias que acompañan misteriosamente nuestro camino. Lo que está claro es que el Dios de Jesús llora con nosotros y nos acompaña en el sufrimiento. Por eso, se trata de dar gracias por lo que hemos tenido, sin dejarnos aplastar por lo que hemos perdido.
2. Las oraciones de petición también hay que revisarlas. Tenemos que orar, claro está, pero más que nada para cambiar nosotros y asemejarnos cada día más a Jesús, que pasó sus días cargado con la fragilidad de su propia existencia humana, arropando y aliviando a los enfermos, con la única fuerza extraordinaria de que era capaz: el Amor, la mayor manifestación de su divinidad, entregando la propia vida por todos y sin límites.
3. Una narración edificante ayuda a entender el misterio de la cruz que llevamos a cuestas: es la historia del hombre que recriminaba a Dios por el peso que le había tocado llevar. Dios le propuso entonces visitar el “catálogo” o “muestrario” de cruces para que eligiera la que mejor le parecía, la más adecuada para sus capacidades, dejando a la entrada la que le había correspondido hasta entonces. Después de una larga búsqueda, descartando unas, optando por otras, finalmente eligió la que le parecía mejor para él. Pero, al salir feliz y satisfecho, comprobó con asombro que se trataba exactamente de la misma que Dios le había concedido… Se ve que conoce bien nuestras necesidades.
4. La enfermedad tampoco surge del pecado, como se pensaba en tiempos pretéritos. No hay relación entre una y otra cosa. Ni es aceptable tampoco hablar de premio o castigo eterno. Esas son ideas muy estrechas y preocupantes, porque deforman y distorsionan nuestra idea de Dios y nos alejan de su ámbito, comprometiendo además nuestra propia integridad personal pues conducen a confusión. Sería mejor mantener un silencio respetuoso al respecto, pues así diremos menos disparates, y comenzar a poner en práctica esa vida eterna que ansiamos. Invertir en ello es la mejor garantía de no desviarnos de la ruta.
5. Hay que entender adecuadamente la frase de Job: “Dios me lo dio, Dios me lo quitó, bendito sea Dios”, es decir, la paciencia de Job para no dejarse llevar por el pesimismo, el desaliento o la tristeza. Bueno, es una postura espléndida, pero siempre que no refleje resignación pasiva ni negatividad, sobre todo ante la injusticia. No me someto sumisamente a aquello que es contrario al querer de Dios, saco fuerzas de flaqueza para la solidaridad, para la justicia, porque ese Dios que “supuestamente” me quitó lo más preciado, en realidad está llorando a mi lado, me está bendiciendo y fortaleciendo para dar mi mejor versión en cada momento. También habría que añadir aquí la importancia de enfatizar la dimensión comunitaria: nos lo dio, nos lo quitó, porque todos estamos interrelacionados, somos interdependientes, por lo que se antoja del todo imprescindible el apoyo mutuo.
Para concluir, creo que lo más sensato sería pensar que todo lo que nos rodea en la trayectoria de la vida es una obra de arte magistral. Decía Manolo Sanlúcar que el arte es la sustancia de Dios. Por eso, haríamos bien en dejar que el misterio del amor de Dios vaya penetrando en nuestro interior y lo inunde de emociones que alivien nuestro dolor y fortalezcan nuestra esperanza. Haríamos bien en dejarlo que habite en nosotros como un suspiro que sale del alma herida… Herida, pero confiada y agradecida.
Literatura de la enfermedad - Nayra Pérez Hernández
La enfermedad, una experiencia humana tan natural como universal, ha aparecido en los textos literarios a lo largo de toda la historia; desde el Antiguo Testamento, que se hizo eco de las plagas que azotaron al Pueblo Elegido, a la “locura” de don Quijote, pasando por las pestes, evocadas por Bocaccio en el Decamerón, por Daniel Defoe, en Diario del año de la peste, o por Albert Camus y su novela sobre cómo esta enfermedad transformó la ciudad argelina de Orán, y a sus habitantes. Las obras exploran el impacto de esta experiencia en el existir personal y colectivo de las personas; sin embargo, no es hasta el siglo XX cuando la enfermedad se convierte en un tema recurrente, en una manera de proporcionar herramientas –al escritor, pero también a los lectores– para comprender la propia vida y el mundo que nos rodea. En Sobre la enfermedad (1925), Virginia Woolf se quejaba de la inexistencia de “un registro de todo este cotidiano drama del cuerpo (…) Se olvidan esas grandes guerras que libra el cuerpo con la mente esclava en la soledad del dormitorio contra el asalto de la fiebre o la llegada de la melancolía”.
Muchos han sido los autores que, desde la experiencia, tuvieron la necesidad de contar el dolor; así, las narraciones de enfermedades empezaron a popularizarse después de la crisis del SIDA, en los ochenta, cuando “Las personas a las que se les había diagnosticado la enfermedad comenzaron a publicar una amplia gama de escritos con sus experiencias”. Y los lectores se acercaron a estas lecturas buscando las respuestas que no encontraban en sus consultorios médicos. Las preguntas que emergen no son pocas: ¿existe un valor terapéutico de la literatura del dolor? ¿Qué es lo que lleva a un escritor a narrarlo? ¿Qué aporta esta literatura a la enfermedad o qué aporta la enfermedad a la literatura?
Sergio del Molino publicó en 2013 La hora violeta, un libro sobre la enfermedad de su hijo, que murió de leucemia siendo un bebé y en 2020 vio la luz La piel, un relato sobre su psoriasis y el miedo al rechazo, en el que afirma que “La enfermedad condiciona la manera de ver el mundo, de relacionarse, de sentir. Es una identidad muy poderosa”. Y añadía: “No se busca la superación de la enfermedad a través de la literatura; quizás la catarsis”. Es posible que esta literatura nazca de la dificultad de lidiar con la enfermedad y no busque tanto la comprensión de ella, sino la comprensión del enfermo.
Una destacada autora de la escritura de la enfermedad es Susan Sontag, que murió de cáncer en 2004. Sobre la enfermedad y sus metáforas (de 1980) es posiblemente su obra emblema, donde disecciona y presenta con brillantez lo que rodea a un diagnóstico. Para ello, se ayuda de Thoreau, Novalis, Lord Byron, Kafka o Thomas Mann y su obra cumbre, La montaña mágica (1924), sobre un sanatorio de tuberculosos. Ocho años más tarde, Sontag, que nunca aceptó su enfermedad, escribiría El SIDA y sus metáforas.
Otra de las voces que abordó su enfermedad fue Audre Lorde en Los diarios del cáncer (1980). La introducción es una declaración de intenciones: “Soy una mujer post-mastectomía que cree que nuestros sentimientos necesitan voz para ser reconocidos, respetados, y útiles. No quiero que mi ira y dolor y miedo sobre el cáncer se fosilicen en otro silencio más, ni me roben la fortaleza que puede haber en el centro de esta experiencia, abiertamente reconocida y examinada”. Lorde navega por el sufrimiento físico y psicológico de la enfermedad.
Sobre el cáncer también resultan interesantes lecturas como Desmorir, de Anne Boyer, o Diré tu cuerpo, de Maria-Mercè Marçal. En literatura infantil encontramos un título que merece mucho la pena: Mamá se va a la guerra, de Irene Aparici (2013), un cuento para que los más pequeños puedan entender el alcance de esta enfermedad.
La salud mental ha sido clave en la obra de decenas de escritores. Anna Kavan, por ejemplo, escribe en El descenso sobre locura, insomnio, drogas o paranoia ofreciendo al tiempo un retrato sobre la psiquiatría de la época. También el deterioro de la salud de Alejandra Pizarnik, que se suicidó a los 36 años, es evidente en su obra, un material escrito con y desde el cuerpo; evolución que también se ve en la obra de escritoras como Sexton, Storni, Woolf o Plath.
Uno de los últimos éxitos editoriales en España radiografía autobiográficamente la depresión, Fármaco (2021), de Almudena Sánchez. Los brotes negros. En los picos de ansiedad, de Eloy Fernández Porta, aborda los trastornos de pánico y las crisis de ansiedad. Fernández Porta explica, sin metáforas ni romanticismo, su problema. “Hay un tipo de extenuación a la que solo se llega después de dos brotes consecutivos. Los pulmones no dan más de sí. Los ojos se han secado. Una somnolencia leve se va expandiendo. Cuando llego a ese estado, me viene a la memoria aquella expresión de Handke, ‘radiante de cansancio’, con que designaba la fatigosa satisfacción tras una tarde de escritura fructífera”. En esta línea, se acaba de publicar el demoledor Todas las esquizofrenias, de Esmé Weijun Wang, un ensayo con claras influencias de Sontag que relata la pérdida de autonomía, los ingresos y su convivencia con la enfermedad.
También, Sedados. Cómo el capitalismo moderno creó la crisis de salud mental, de James Davies, quien examina críticamente cómo se está abordando el tema de la salud mental: el problema recae en la psicologización de la rabia acumulada por un sistema que maltrata a los individuos y la imposición de la industria de la felicidad. Sobre esto también escribe Francisco Martorell en Contra la distopía (2021): “Empuñando doctrinas similares, la industria de la felicidad exculpa al sistema de los males que genera y culpabiliza a las personas que lo sufren. Domestica el descontento y el deseo de cambio en la medida en que supedita la solución de las contrariedades al esfuerzo individual, no a la acción colectiva”.
Desde la literatura también se ha abordado la enfermedad del otro, algo quizás igual de complejo que abordar la propia. En el poema El último paseo, el poeta Joan Margarit habla en boca de su hija Joana, nacida con una discapacidad intelectual y con problemas en la columna y los fémures.
Rosa Montero también abordó el cáncer de quien fuese su pareja en La ridícula idea de no volver a verte: “La vida fluía, tan normal y, de pronto, el abismo. (…) Esos días que pasé con Pablo en Nueva York, apenas un mes antes de que diagnosticaran el cáncer, son ahora una memoria incandescente: él estaba enfermo y yo no lo sabía, estaba tan enfermo y yo no lo sabía, le quedaba un año de vida y yo no lo sabía”. Otros ejemplos son Mortal y rosa, de Francisco Umbral (1975), Noches azules, de Joan Didion (2011), El tiempo vivido, sin su fluir, de Denise Riley (2020) o Si la muerte te quita algo, devuélvelo, de Naja Marie Aidt (2021).
Vemos cómo la narrativa de la enfermedad, propia o de otros, proporciona beneficios tanto a los pacientes, como a los seres cercanos a los enfermos y a los profesionales de la salud. El ser humano cura sus males por medio de la palabra y deja plasmado su sentir y su concepción del mundo en los libros -hasta hace de la literatura y su pasión por esta una enfermedad, además crónica e incurable-. La lectura de relatos, de poesía, de cuentos, y su reflexión pueden reducir la ansiedad, favorecer la autoestima y la reflexión. Pueden ayudar a hacer frente a las adversidades y promover el desarrollo personal y colectivo, su espiritualidad. La lectura ejercita el cerebro, despierta vías neuronales, activa la memoria.
Por otro lado, en cuanto a la escritura de la enfermedad, a nivel social ayuda en la normalización de la enfermedad, a la toma de consciencia con la finitud, con la muerte y con la fragilidad humana, así como a la presión en la investigación y la consolidación de los tratamientos. Así, en medio de la peste que asola la ciudad, Camus nos revela el sentido de la existencia en el apoyo mutuo y en la libertad individual, frente a la indiferencia y la autoridad. A nivel individual, contar la experiencia, la vida con la enfermedad, por medio de palabras, libera emociones como alegría, tristeza, cólera, miedo, sorpresa… y el amor. Tanto amor en el cuidado, en el desvelo, en la ternura, amor en el dolor, una revolución silenciosa, pero real.
domingo, 30 de junio de 2024
viernes, 14 de abril de 2023
ESCLAVITUD INFANTIL: TOLERANCIA CERO
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| El Belén que regala Canarias7 "hecho en China" ¿por qué? |
La ONU declaró en su día solemnemente querer acabar con el hambre hacia mediados del siglo XXII. Y esto les parecerá a ustedes una barbaridad, pero en razón del llamado "realismo" por ahí van los Objetivos del Milenio (viejos ya) y los ODS.
¿Pero eso está realmente contra la Esclavitud infantil? Afirman más bien querer acabar con "las peores formas de esclavitud" pero no con todo trabajo infantil. La ONU propone un Día contra el Trabajo infantil en Junio. Desde el pueblo hemos promovido el 16 de abril como Día contra la Esclavitud Infantil. Convertir el 16 de abril en una referencia fue una propuesta de Julián Gómez del Castillo y del Movimiento Cultural Cristiano al ser asesinado el 16 de abril de 1995 Iqbal Masih. Hoy lo celebran cientos de instituciones y millones de personas pero no está en la Agenda oficial ni -esperemos- estará.
La gente corriente no tenemos interés directo en que haya esclavos. Podemos tener un interés indirecto. Es el caso de las reivindicaciones honestas de trabajadores y sindicatos en las cuales los explotadores en vez de dejar de tener el beneficio que ceden, deciden explotar a otros. Y así multinacionales como John Deere aumentan su explotación a los trabajadores centroamericanos para satisfacer las exigencias de los sindicatos de países ricos. Por eso Camilo Sánchez, uno de los grandes impulsores del 16 de abril como Día contra la Esclavitud infantil, hablaba duramente de los sindicatos cuando hablaba de esclavitud infantil.
2. PARA ACABAR CON LA ESCLAVITUD INFANTIL HAY QUE HACERLO CON LA HERRAMIENTA ADECUADA
A la gente de la calle los poderosos nos tienden esta trampa del consumismo para que seamos cómplices de la Esclavitud Infantil. Por eso lo primero que debemos plantearnos ante la esclavitud infantil es usar bien las herramientas que puedan acabar con ella. El asistencialismo obsoleto desde el punto de vista de la razón sigue estando muy presente y hemos de reflexionar seriamente sobre qué hacer antes de hacerlo.


Las formas asistenciales permanecen y han de ser transformadas por acciones solidarias, de verdadero compartir. Queda camino.

4. LA GRAVEDAD DEL DRAMA
La realidad es que hoy por hoy se compran riñones. No es nuevo. Se compran bebés, ha sido noticia reciente aunque lo sabíamos hace tiempo. Cuando empezábamos esta campaña en los 90 puse un video en el que aparecía la clínica Barraquer como compradora de corneas en el Tercer Mundo y una asistente se echó a llorar porque había llevado un hijo a implantar una cornea a Barcelona. Yo no sé si esto era así, puedo asegurar que el vídeo parecía bastante creíble.

5. LA CAPACIDAD DE LOS TRABAJADORES


En la pandemia hemos pagado caro este modelo económico, pero ese no es el tema de hoy, aunque la pandemia ha sido momento para darnos cuenta de la importancia de los modelos económicos
9. QUÉ HACER: CONOCER
Ehsan Ulla Khan el periodista exiliado en Suecia por luchar en Pakistán contra la Esclavitud infantil, que fue recibido por toda Gran Canaria

Hace esto en las tiendas de Zara

Y lo hace con razón como muchos otros en muchos países descubren que el problema esencial es de comercio explotador

10.- QUÉ HACER: FORMAS DE VIDA SOLIDARIAS

Gráficamente bien expresado

Desde el feminismo tenemos que plantearnos seriamente esta cuestión porque la justicia no es divisible. No se puede ser justo en un área y en otra no. La justicia es una

Otro pakistaní desconocido e influyente pero creo que más sugerente que conocido: Mahbub ul Haq (22 de febrero de 1934 - 16 de julio de 1998) fue un influyente político y economista pakistaní. Conoció en su juventud las luchas entre Pakistán y la India.
Fue uno de los fundadores de las teorías de desarrollo humano. Estudió economía en la Punjab University y en la Universidad de Cambridge donde conoció y formó una amistad con el economista Amartya Sen. Recibió su doctorado de la Universidad de Yale y más tarde trabajó como investigador en un postdoctorado en la Harvard Kennedy School.
Ideó el Índice de Desarrollo Humano (IDH), usado desde 1990 por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en su informe anual. Este índice se ha convertido en el indicador estándar para los estudios de desarrollo y bienestar entre países.
También trabajó como Director de Planificación en el Banco Mundial (1970-1982) y dirigió el Ministerio de Finanzas de Pakistán, como Ministro de Planificación y Finanzas (1982-1984).
Además, fundó el Human Development Centre (Centro para el Desarrollo Humano), en Pakistán, en 1996.

Durante años aparecía como el asesor principal de los Informes PNUD que manejábamos todos los grupos que teníamos interés en la solidaridad. Para mí su mérito fue relacionar las formas de vida de los ricos con las necesidades de los pobres

Estos datos se hacía eco mucha gente que no éramos expertos. Se publicó el cientos de libros y lo citaba por ejemplo el entonces cardenal Bergoglio (pinchar aquí)
No solo en el Tercer Mundo. Cada día hay más conciencia de las desigualdades económicas. Todavía estoy sorprendido por esta valiente campaña


Además del poder del consumo tenemos un poder político, mediante el voto o nuestras responsabilidades en partidos u otras plataformas
12. QUÉ HACER: ACCIÓN POLÍTICA
La acción solidaria debe buscar regulación legal a través de la acción política. Destacamos la experiencia de Dignitex (plataforma por el trabajo digno en la industria textil) exigió legislaciones vinculantes para el sector textil (no solo recomendaciones) y la prohibición de importación de productos textiles hechos con trabajo esclavo. (aquí)

visitado a diferentes europarlamentarios
13. QUÉ HACER: SER DESOBEDIENTE
Para erradicar la Esclavitud infantil es importante ser rebelde, desobediente. Mejor con otros. No he encontrado un bosque de árboles desobedientes pero seguramente lo hay

14. QUÉ HACER: UNA ECONOMÍA SOLIDARIA ENTERA, NO SOLO EL COMERCIO

15. CAMPAÑA "STOP DERROCHE"
En un mundo en grave necesidad hemos de desterrar lo superfluo. Comer las frutas feas pueden ser todo un símbolo. Desde Stop Derroche proponemos diez medidas políticas para estas elecciones.

-Persona combativa desobediente, que trabaja con otros
-Que analiza el comercio, la economía. Toma decisiones contra el derroche y las relaciones comerciales injustas.
-Que se meten en política
sábado, 2 de abril de 2022
EMOCIONES. CÓMO MANEJARLAS
sábado, 11 de marzo de 2017
lunes, 17 de diciembre de 2012
Es necesario recuperar la dignidad del trabajo
El día 14 de diciembre estuvieron entre nosotros Javier Marijuan, abogado laboralista y Diego Velicia, psicólogo y terapeuta familiar, candidato a la alcaldía de Valladolid, militantes del Partido Sain, en una charla sobre la situación política de España y del Mundo, donde se nos hizo una llamada “acabar con la canallada planificada de las injusticias: El hambre, el paro y la esclavitud infantil”, desde la acción política, único lugar de cambiar las estructuras y hacer posible la desaparición de los problemas mencionados anteriormente. Los ponentes plantean que no hay voluntad política para acabar con esta canallada, y por esa razón nace el Partido Sain (Solidaridad, Autogestión Internacionalista).
Javier Marijuan, nos plantea que el trabajo está dividido, y que los sindicatos no quiere saber nada, de lo que les pasa a otros trabajadores a nivel internacional, se ha perdido la solidaridad y es necesario recuperarla, ya que el mundo del trabajo es solidaridad, es necesario recuperar la dignidad del trabajo y no se puede perder su sentido.
Que los salarios son cada vez bajos con muchas más horas laborales y en muchos casos es esclavitud y no trabajo.
Por otra parte, Diego Velicia, nos recuerda que es muy importante organizar un mundo donde no se tire la comida, es necesario acabar con la canallada sistemática del despilfarro de los alimentos y eso es una tarea política.
Que no es momento de tirar la toalla sino de arrimar el hombro todos juntos, que la unión hace la fuerza. En esa misma charla, realizada en la Victoria de Acentejo, de Tenerife, se informó del acto del siguiente día en la calle Castillo, confluencia con Valentín Sanz, en Santa Cruz de Tenerife, en solidaridad con los hambrientos del mundo, los parados y los niños esclavos, organizada conjuntamente con el Movimiento cultural Cristiano y Camino Juvenil solidario, donde se dio a conocer el almanaque 2013 y junto con la revista autogestión.












