martes, 14 de julio de 2026

Los ricos también lloran. Subvenciones para los beneficios, recortes para la mayoría. Y aún se quejan.


Javier Marrero/facebook

Como dice el otro, “oiga me llama la atención lo que usted dice”.

No entiendo bien si quiere decir que ya no se van a gastar nuestros dineros para sus negocios o que lo van a pedir de otra manera, que viendo lo que hay, me da que puede ser esto segundo.

En España en el 2024 las bonificaciones y subvenciones a las empresas ascendió a unos 28.015 millones de euros, según el Anuario 2024 de Administraciones Públicas de Experian.

Entre subvenciones, bonificaciones e incentivos públicos, el apoyo público, es decir, con nuestros impuestos, a empresas es de varias decenas de miles de millones de euros al año,

En el 2025 fueron 61.000 millones de euros en subvenciones europeas, según el ministro de Economía, Carlos Cuerpo dijo en este mes de julio 2026.

Por otro lado, están las subvenciones que el Estado destina, miles de millones de euros cada año, en bonificaciones de cuotas a la Seguridad Social, especialmente por contratación de determinados colectivos, formación, empleo autónomo y otros incentivos. Estas bonificaciones aunque forman parte del gasto público, se contabilizan separadamente de las subvenciones directas.

Y Canarias participa de este sistema de ayudas a través de programas financiados por el Estado, la Unión Europea y el Gobierno de Canarias. Sumándose a ello el Régimen Económico y Fiscal (REF), la Zona Especial Canaria (ZEC), las ayudas al transporte de mercancías y de pasajeros, los incentivos a la inversión, las subvenciones al turismo, la industria, el sector primario y las energías renovables, entre otras líneas de apoyo público.

Por lo cual el sector empresarial recibe cada año un importante volumen de apoyo económico procedente de los presupuestos públicos y de fondos europeos. Esto debería de tenerse en cuenta para equilibrar las políticas de apoyo a la actividad económica con el fortalecimiento de los servicios públicos, la vivienda, la sanidad, la educación y la protección social.

No se puede estar haciendo negocios, sacando grandes beneficios con paguitas, subvenciones y bonificaciones a costa de los impuestos de las trabajadoras y los trabajadores.

Y todo esto en lo que se podría decir normal, que ya en los casos de corruptela….”jechele jilo a la cometa”.

sábado, 11 de julio de 2026

Cruz de Lampedusa estuvo en Arguineguín y en toda la diócesis

La visita del papa León XIV me ha hecho recordar aquel periplo que la cruz de Lampedusa hizo por nuestra diócesis (21-12-17 a 5-1-18). Entonces la sensibilidad hacia la inmigración era distinta a la de hoy. Recuerdo perfectamente cómo, tras una gestión de Miguel Hernández, pudimos resolver el primer escollo: traerla desde la península. El ejército del aire nos la trajo desde Madrid colaborando de manera gratuita y sin pedir publicidad. Recorrió las tres islas de la diócesis y también colaboró la naviera Armas.

A las otras islas occidentales no fue porque no encontramos quien quisiera hacerse cargo. Hoy sí aceptan hablar de pateras y hasta algunas pondrán junto al altar. Quizá las tragedias vividas hayan abierto alguna brecha.

La pusimos en primer lugar, en la Casa de cultura y encuentro junto al Belén recordando el villancico que habla de Jesús como “es amor en el pesebre y sufrimiento en la cruz”. Bien visible a través del gran escaparate pensando en que las primeras destinatarias de la Cruz eran las mujeres prostituidas y explotadas que suelen estar por la zona. Algunas nos lo agradecieron.

Vivimos aquella ruta como una especie de Vía Crucis. En la segunda estación tuvo unas palabras el concejal Pedro Quevedo y pudimos disfrutar de las poesías de Tere García. Después estuvo junto a Belén de 
arena en la playa de las canteras.


Esa tarde trascurrió en Telde, fue acogida en la Parroquia de San Gregorio por la Comunidad de la Palabra. Escolares y ciudadanos pasaron juntos una tarde solidaria. Sobre todo mediante actuaciones artísticas. Se puso a disposición del público un "libro de expresiones de amor".
Y a las 19 horas se celebró la Eucaristía y un Vía Crucis


Salió después hacia
Santa Brígida. Después a los Benedictinos y a la parroquia de monte Lentiscal. También paró, en una sexta estación, en un lugar muy especial: La residencia de las hermanas de Tafira.

Después fue hacia el sur. Puede verse en televisión una hermosa entrevista realizada a los sacerdotes Jesús Vega y José Manuel Santiago. En él que explican perfectamente el sentido de esta cruz. El cruce de Arinaga acogió la Cruz precisamente el día de los inocentes, cuando se recuerda que la Sagrada Familia fue emigrante a Egipto y que vivieron siempre en pobreza y humildad. La novena jornada fue especialmente significativa porque la Cruz estuvo junto a la playa, en un lugar en el que muchas personas habían fallecido simplemente por llegar de noche al no dar no con una playa sino con una zona rocosa. Aquí se arremangó como uno más el concejal Suso Trujillo. El día siguiente, la cruz estuvo en Vecindario dónde. se hizo un acto público tremendamente simbólico.

La décima jornada fue en la catedral de Las Palmas de Gran Canaria, donde pudo tocar nuestra sensibilidad pero donde algunos no quisieron que la Cruz estuviera presente en una ordenación sacerdotal. Los días undécimo y duodécimo fueron para Teror. Junto a la virgen del Pino Yolanda Ortega nos contó un cuento muy especial que puede verse en video (como todo este periplo y otras entrevistas en www.canariassolidaria.blogspost.com). La jornada decimotercera fue para Argineguín donde se hizo una celebración eucarística arciprestal, moniciones, cantos, silencios... Allí mismo habló Graciela Cuccú la embajadora del papa Francisco para la Cruz de Lampedusa No sabemos hasta qué punto estos actos prepararon la conciencia de las personas que luego fueron solidarias, acogiéndoles años después en el lugar que conocerá el papa León XIV. Casi para finalizar este peculiar camino, la Cruz fue para Guía, donde hubo un acto cultural y un acto religioso.

Y como una especie de resurrección tuvimos una estación XV en la calle Triana de la capital grancanaria. En ella se realizó un acto interreligioso, copresidido por el budista Alejandro Torrealba, el musulmán Tijani ElBouji y el católico Francisco Cases. También hubo un momento cultural con música, poesía, cuentos y actuaciones. El acto estuvo presentado por un conocido presentador de la televisión canaria. !5 estaciones para alimentar nuestra conciencia y nuestra solidaridad en las navidades de 2017.

RECORRIDO POR LANZAROTE
Y
https://www.sanbartolome.es/la-cruz-de-lampedusa-llego-hasta-san-bartolome-para-recordar-el-drama-migratorio/

Al día siguiente la cruz salía para Pamplona dejándonos una huella, una inquietud, una vocación de servicio. Y una experiencia simbólica de fraternidad, de tarea, de compromiso


Todos los enlaces al periplo: http://canariassolidaria.blogspot.com/search/label/CRUZ%20LAMPEDUSA?m=0





jueves, 2 de julio de 2026

La huella de León XIV en Arguineguín - 11 de junio 2026


Onalia Bueno: Mogán y el Papa en Arguineguín

Onalia Bueno (alcaldesa)  con
Ángrl Rodríguez (autor de la Cruz y
colaborador de Canariassolidaria(
en el muelle dd Arguineguín)

miércoles, 1 de julio de 2026

El 10% que más consume es responsable de billones de euros en daño ambiental: “Una mayoría está pagando el estilo de vida de otros”


Un estudio de las universidades de Leiden y Oxford pone precio a la contaminación de la élite del consumo y propone un reparto más justo de los costes desde el principio de ‘quien contamina, paga’

ANA LOZANO DEL CAMPO/EL PAÍS

En el corazón de las políticas ambientales de la Unión Europea está el principio de “quien contamina, paga”, asegura el texto que las articula. Según ese principio, deberían hacerse cargo de más costes quienes más degradación ambiental provocan, que son quienes más consumen y que, además, pertenecen a las rentas más altas. Ahora, un estudio publicado en Communications Sustainability cifra el coste económico del impacto ambiental del top 10% de los consumidores mundiales entre, mínimo, 1.500 y 5.000 billones de euros al año (de 2.000 a 6.500 euros por persona).

El equipo que ha hecho los cálculos, de las universidades de Leiden y Oxford, sugiere que unos impuestos ambientales progresivos, proporcionales a la huella ambiental de los consumidores, serían más justos. “El comportamiento de ese 10%, como viajar en avión a menudo o usar coches grandes, está causando el daño y los responsables políticos tienen la oportunidad de abordar esa diferencia”, explica Inge Schrijver, primera autora. Considera que el enfoque único para todos es, además de menos eficiente, “menos justo”, porque quienes menos consumen acaban “pagando el estilo de vida de otros”.

Proponer una fiscalidad progresiva con fines ambientales no es nuevo. Los impuestos verdes generalizados pueden suponer, proporcionalmente, un mayor esfuerzo económico a las rentas más bajas, como puso de manifiesto el movimiento de los chalecos amarillos en Francia, que empezó en 2018 denunciando la subida del precio de los carburantes. La medida pretendía incentivar la transición ecológica, pero afectaba más a una población obrera, fuera de la capital francesa, que usa más el coche para ir a trabajar.

Schrijver cuenta que, en Países Bajos, igual que en España, el debate gira en torno a la subvención de los combustibles por el aumento de los precios de la energía. En línea con los resultados de su estudio, considera que “los mecanismos de fijación de precios deberían diseñarse específicamente para ser más progresivos. Hay medidas que ayudarían más a los más desfavorecidos que esas exenciones fiscales, como dar ayudas para el aislamiento térmico de las viviendas o la mejora del transporte público”.

La factura saldaría la deuda con el clima y la biodiversidad

Volviendo al estudio, el argumento a favor de gravar más a las rentas más altas es robusto. Estimaron el precio de los impactos ambientales que los mayores consumidores han perpetrado sobre algunos de los procesos fundamentales para la estabilidad de nuestro planeta como ecosistema global. De los nueve límites planetarios definidos en 2009, los umbrales que permiten la vida en la Tierra, solo tomaron los cuatro para los que es posible estimar precios ambientales. Incluso a falta de los otros cinco, el coste del daño causado por el 10% global que más consume se elevó al orden de los miles de billones.

Esta cifra desorbitada es difícil de abarcar sin un contexto. Y esto es lo que termina de dar peso a este estudio: si esa cantidad se recaudase de alguna manera y se destinase a financiar soluciones ambientales, se podría cubrir la brecha que nos aleja de cumplir con los objetivos internacionales de acción climática para 2035 acordados en la COP30, y los de biodiversidad para 2030. Hablamos de unos 589 mil millones y 866 mil millones de euros respectivamente, por lo que, aunque se tratase de inversiones cuantiosas, sobraría dinero.

Gravar el consumo individual de alto impacto

El equipo calculó la factura ambiental de los mayores consumidores a escala global, pero también de las principales economías mundiales o de su respectivo continente: Brasil, China, Egipto, Alemania, India y Estados Unidos. Los últimos tuvieron consistentemente las cifras más elevadas, seguidos por China en términos globales, pero por Alemania en valores por habitante. En términos per cápita, la factura estadounidense se movería entre los 16.600 y los 55.000 euros anuales, entre un 6 y un 20% de sus ingresos, o entre un 0,8 y un 3% de su riqueza.

“Espero que estos resultados refuercen el mensaje de que quienes más contribuyen a crear estos problemas también deberían ser quienes más contribuyan a solucionarlos. A nivel mundial, esto incluye a muchas personas en Europa y en Estados Unidos, pero dentro de Europa también conviene diferenciar y centrarse en las actividades y sectores más contaminantes, como la aviación, la conducción de automóviles de gran tamaño, las dietas ricas en carne y los combustibles fósiles”, enfatiza Schrijver, cuyo estudio también trata de incentivar a las administraciones para que tomen medidas.

Jeroen van den Bergh, que no participa en el estudio y lidera el grupo de Economía Ambiental y Climática en la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), apoya estas tesis y considera que “existen sólidos argumentos para extender el principio de ‘quien contamina, paga’ al consumo individual de alto impacto, especialmente al de lujo, al tiempo que se protegen necesidades básicas y se evitan efectos regresivos”. Y añade que “en las democracias liberales, la fiscalidad suele ser la herramienta efectiva y políticamente más viable, ya que las prohibiciones directas del consumo suelen encontrar una resistencia pública y política mucho mayor”.

El precio del (infinito) valor de la naturaleza

Schrijver investiga en el grupo liderado por Rutger Hoekstra, experto en poscrecimiento y alternativas al PIB que también firma el artículo. Podría parecer que un estudio que otorga valor económico a la naturaleza refuerza la lógica capitalista que los postulados poscrecentistas cuestionan. Sin embargo, José L. Oviedo, economista ambiental, reconoce que se trata de dos esferas del conocimiento, una ética y otra instrumental y operativa, que son necesarias y no deberían negarse mutuamente, como a menudo sucede.

Oviedo, del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), señala que “del uso que hacemos de la naturaleza y las decisiones que tomamos en torno a ella emergen valores económicos, aunque muchos no son directamente observables. Pero es obvio que las cifras que emplean estos estudios son instrumentales y hay que entender que son útiles hasta un punto. Por ejemplo, la economía puede tener límites cuando se trata de tomar decisiones de conservación de especies amenazadas, pero puede servir para hacer indicadores que apoyen la toma de decisiones”.

Van den Bergh opina que “poner un precio al daño ambiental no capta todo el valor de la naturaleza, pero ayuda a evitar que las pérdidas ambientales sean tratadas como si no tuvieran ningún valor”. El problema, y es donde Oviedo cree que estos estudios deben centrarse, es que los métodos para otorgar un valor económico a los recursos de los ecosistemas no están estandarizados. “El Sistema de Cuentas Económico-Ambientales de la ONU ha propuesto un estándar para las cuentas biofísicas, pero aún no para las cuentas económicas, ya que no hubo consenso sobre métodos de valoración estandarizados”, cuenta Oviedo para ilustrar el estado de la cuestión.

El economista cree que el desacuerdo está determinado por el debate en torno a la valoración de la naturaleza. “La resistencia de una parte de la comunidad científica a desarrollar métodos de cuantificación y valoración económica estandarizados retrasa que lleguemos a acuerdos y avancemos en nuestro trabajo, porque el sistema de cuentas nacionales se ha quedado obsoleto y necesitamos ir más allá”, expresa Oviedo. Y van den Bergh añade: “Las cifras aún no son concretas, pero el ejercicio resulta útil porque ayuda a contrarrestar las perspectivas centradas en las finanzas y el PIB que dominan los debates políticos”.

Al preguntar a Schrijver sobre las limitaciones del estudio, reconoce que es difícil conocer la huella exacta del consumo y cuantificar con precisión el precio de los impactos ambientales. En el estudio, informan de que los datos para sus cálculos tuvieron que obtenerlos de un manual de precios ambientales de 2017, los más recientes disponibles. Se aventuran a predecir que, como la tendencia no ha cambiado, actualmente los costes serían mayores.

También esperan que, en un futuro, sea técnicamente posible añadir a la ecuación los límites planetarios que faltan, como la contaminación del aire o los cambios de usos del suelo. “Así lograríamos una imagen más completa en la que, seguramente, el coste total de los daños sería mayor”, expresa Schrijver. Aun así, ella quiere cerrar la valoración de su estudio apuntando que “no todo es dinero”: “Realmente, lo más importante es evitar los daños y, para eso, se necesitan normas más estrictas y más regulaciones”.

martes, 30 de junio de 2026

Ecos de un León manso por Gran Canaria


Bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra