No estoy diciendo que no haya que proteger la piel del sol, pero sí creo que probablemente estamos abusando de las cremas solares.
Se anuncian tanto que casi tienen más publicidad que la campaña de la Ecoisla del Cabildo de Gran Canaria.
Hay muchas formas de protegerse, una sombrilla, una camisa, una tela blanca, un cachorro, buscar la sombra en las horas de mayor radiación y mejor ir cuando afloja.
Incluso existen sombrillas con protección frente a los rayos UV, eso sí, sin obsesionarnos tampoco con bloquear hasta el último rayo, porque el sol también es necesario.
Lo que no me parece muy lógico es que, para cuidar nuestra piel, estemos llenando el mar de sustancias que afectan a la vida marina. El agua acaba con una película aceitosa, las espumas se acumulan en la orilla y cangrejos, lapas, burgados, gueldes y boquerones terminan tragándolo , cuando ya bastante tienen, como para tener que ponerse factor 50 por dentro y por fuera.
¿De verdad hace falta que las cremas lleven esos perfumes tan intensos? En la playa a veces parece que uno está en una perfumería o que se te cayó el bote colonia al piso.
Si el objetivo es proteger la piel, ¿por qué no hacerlas inodoras, el aroma también protege del sol o es otra forma de hacer publicidad?
Cuidemos nuestra piel, sí, pero cuidemos también el mar, que es el mejor protector que tenemos y no puede ponerse crema para defenderse de nosotros.
Cuidemos nuestra piel, sí, pero cuidemos también el mar, que es el mejor protector que tenemos y no puede ponerse crema para defenderse de nosotros.
No digo que solo sean las cremas solares, que está comprobado que algunas contienen ingredientes que afectan a determinados ecosistemas marinos, especialmente en las playas más concurridas. ¿Pero realmente son necesarios tantos miles de litros de cremas?







