martes, 6 de octubre de 2026

FERNANDO BÁEZ FUE QUIEN FUE, GRACIAS a su TRAYECTORIA de ENTREGA, DISPONIBILIDAD Y GENEROSIDAD

Loli Hernández Castro

Un hombre avanzado a su tiempo, sin miedo a lo que opinaran de él. Pasó haciendo el "bien" y el "mal", pero yo quiero resaltar en estas pequeñas líneas el "bien". Yo tuve contacto con él, cuando lo nombran párroco de Zarate y tenía que atender al barrio del Lasso. 

En aquel momento no teníamos donde celebrar ni un lugar para las catequesis; de hecho las primeras comuniones, un año, las tuvimos en el gimnasio del colegio León.

Las celebraciones de los sábados eran por todo el barrio, en la calle, el "altar" en la calle, "la mesa" en la calle. Íbamos rotando por diferentes lugares del barrio, había que llevar a Cristo a las calles, y si podíamos a todas las esquinas de la urbanización (esto es lo que hoy llamaríamos: abrir las puertas a Cristo.)

Las catequesis de los sábados eran también en la calle. Cuando digo calle... era la calle. Al final se consiguió un pequeño local del Cabildo que estaba
 destinado a supermercado y se transformó en la parroquia del barrio hasta la actualidad. 

En los catorce años en la parroquia, no podemos olvidar que hubo muchas dificultades y problemas, pero también muchos logros: las primeras fiestas del barrio, recuperar la Cruz de la zona alta, tener relación con San Juan de Dios, el coro de la parroquia, colaborar con las excursiones del barrio y la asociación de vecinos.

El "cura" le gustaba que lo llamaran, y así lo conocimos porque él era el "cura". El cura tenía una cosa clara, Cristo era el centro de su vida, y eso lo iba demostrando en las diferentes cosas que hacía para llevar el mensaje con sus diferentes actividades originales.

Volviendo a las catequesis, el Cura, ideó un itinerario para el mes. Una vez al mes visitabamos con los niños las casas de los vecinos, para que contaran, por qué creían en Dios, y cómo eran su creencias. Otra sábado nos íbamos a los "remos' de San Juan de Dios, y en los jardines dábamos las catequesis. El tercer sábado nos íbamos caminando desde el Lasso, por la ladera hasta el Fondillo, a la Iglesia de los hermanos evangélicos para compartir con ellos momentos de oración. El último sábado nos quedabamos dando las catequesis en el parque. Eso sí, para el Cura, las catequesis tenían que estar conectadas con la eucaristía y por eso eran los sábados y antes de las celebraciones, para luego ir a celebrar. 

Después se fue evolucionando y se vio importante la incorporación de las catequesis de adultos y de padres.

Y por supuesto, como no nombrar, los tres campamentos al año, verano, semana santa y navidad, en plena naturaleza para descubrir a Dios entre barrancos. Los pateos por los diferentes senderos, el compañerismo y amistad que hicimos muchos de nosotros y que aun mantenemos. 

Tengo un buen recuerdo cuando 200 jóvenes hicimos en el campamento en el Cementerio de San Lázaro una Semana santa, en aquel entonces estaba de Prior Fernando, que ya tampoco esta con nosotroS; los hermanos de la Resurrección querían mucho al Cura.

Fernando "El Cura", tenía un carisma de atraer a los Jóvenes. Muchos de nosotros nacimos en la Fe gracias a Fernando Baez.
DESCANSE EN PAZ