jueves, 11 de junio de 2026

El Papa ante la Cruz de las pateras. ¿Cómo se hizo? Una Cruz para el Encuentro


Noticia del 18-4-21

Ángel Manuel Rodríguez Calderín

La Cruz que observamos ha sido construida a partir de los palos de los asientos de las pateras que han llegado a la costa de Arguineguín (Gran Canaria, España). 

Los colores, negro y celeste, resultan familiares, puesto que predominan en la mayoría de las pateras. Los palos que la conforman están desgastados, lo que nos permite hacernos una idea de la dura travesía que han recorrido. 

Tanto los tornillos como los clavos formaban parte de la patera original, no se trata de meros accesorios. 

La parte superior de la cruz es más oscura, invitándonos a reflexionar sobre la cantidad de personas que se hundieron en la noche y no llegaron a su destino. 

Junto a la Cruz encontramos un trozo de madera que formaba parte de la base de la patera; y al mismo tiempo, también se aprecian distintos objetos y materiales auténticos del largo viaje: gorras, latas, llave de bujía, medios de pesca...

En la realización de esta cruz, no era posible dejar de sentir algo “misterioso” en cada palo que colocaba. Imaginar el sufrimiento, el miedo de los que estuvieron en esa patera, sus sueños y el precio a pagar… 

No es fácil trasmitir su testimonio y al mismo tiempo la ilusión de las personas que deciden embarcarse. Por eso no busquemos para reflejar la vida de los inmigrantes una cruz atractiva a la vista. Veamos en esta cruz la cruda realidad que muchos han vivido y otras tantas están en ella en estos momentos. 

La hemos llamado la Cruz del Encuentro porque busca el encuentro. Encuentro, sin duda, entre los ciudadanos de los países de destino y los migrantes. Encuentro, también, entre países enriquecidos y empobrecidos. Porque hoy la emigración es un robo. Y los pueblos emisores necesitan a las personas que pierden. Solo una humanidad de "Todos hermanos" es la solución y hacia ella caminamos.





Cruz de Lampedusa estuvo en Arguineguín y en toda la diócesis
Eugenio A. Rodríguez

La  visita del papa León XIV me ha hecho recordar aquel periplo que la cruz de Lampedusa hizo por nuestra diócesis (21-12-17 a 5-1-18). Entonces la sensibilidad hacia la inmigración era distinta a  la de hoy. Recuerdo perfectamente cómo, tras una gestión de Miguel Hernández, pudimos resolver el primer escollo: traerla desde la península. El ejército del aire nos la trajo desde Madrid colaborando de manera gratuita y sin pedir publicidad. Recorrió las tres islas de la diócesis y también colaboró la naviera Armas. 

A las otras islas occidentales no fue porque no encontramos quien quisiera hacerse cargo. Hoy sí aceptan hablar de pateras y hasta algunas pondrán junto al altar. Quizá las tragedias vividas hayan abierto alguna brecha.

La pusimos en primer lugar, en la Casa de cultura y encuentro junto al Belén recordando el villancico que habla de Jesús como “es amor en el pesebre y sufrimiento en la cruz”. Bien visible a través del gran escaparate pensando en que las primeras destinatarias de la Cruz eran las mujeres prostituidas y explotadas que suelen estar por la zona. Algunas nos lo agradecieron. 

Vivimos aquella ruta como una especie de Vía Crucis. En la segunda estación tuvo unas palabras el concejal Pedro Quevedo y pudimos disfrutar de las poesías de Tere García. Después estuvo junto a Belén de arena en la playa de las canteras. Salió después hacia Santa Brígida. Después a los Benedictinos y a la parroquia de monte Lentiscal. También paró, en una sexta estación, en un lugar muy especial: La residencia de las hermanas de Tafira. 

Después fue hacia el sur. Puede verse en televisión una hermosa entrevista realizada a los sacerdotes Jesús Vega y José Manuel Santiago. En él que explican perfectamente el sentido de esta cruz. El cruce de Arinaga acogió la Cruz precisamente el día de los inocentes, cuando se recuerda que la Sagrada Familia fue emigrante a Egipto y que vivieron siempre en pobreza y humildad. La novena jornada fue especialmente significativa porque la Cruz estuvo junto a la playa, en un lugar en el que muchas personas habían fallecido simplemente por llegar de noche al no dar no con una playa sino con una zona rocosa. Aquí se arremangó como uno más el concejal Suso Trujillo. El día siguiente, la cruz estuvo en Vecindario dónde. se hizo un acto público tremendamente simbólico.

La décima jornada fue en la catedral de Las Palmas de Gran Canaria, donde pudo tocar nuestra sensibilidad pero donde algunos no quisieron que la Cruz estuviera presente en una ordenación sacerdotal. Los días undécimo y duodécimo fueron para Teror. Junto a la virgen del Pino Yolanda Ortega nos contó un cuento muy especial que puede verse en video (como todo este periplo y otras entrevistas en www.canariassolidaria.blogspost.com). La jornada decimotercera fue para Argineguín  donde se hizo una celebración eucarística arciprestal, moniciones, cantos, silencios... Allí mismo habló Graciela Cuccú la embajadora del papa Francisco para la Cruz de Lampedusa No sabemos hasta qué punto estos actos prepararon la conciencia de las personas que luego fueron solidarias, acogiéndoles años después en el lugar que conocerá el papa León XIV. Casi para finalizar este peculiar camino, la Cruz fue para Guía, donde hubo un acto cultural y un acto religioso. 

Y como una especie de resurrección tuvimos una estación XV en la calle Triana de la capital grancanaria. En ella se realizó un acto interreligioso, copresidido por el budista Alejandro Torrealba, el musulmán Tijani ElBouji y el católico Francisco Cases. También hubo un momento cultural con música, poesía, cuentos y actuaciones. El acto estuvo presentado por un conocido presentador de la televisión canaria. !5 estaciones para alimentar nuestra conciencia y nuestra solidaridad en las navidades de 2017.

Al día siguiente la cruz salía para Pamplona dejándonos una huella, una inquietud, una vocación de servicio. Y una experiencia simbólica de fraternidad, de tarea, de compromiso