Rafael Álvarez Gil/https://www.rafaelalvarezgil.com
No hay duda que Camilo no sería tránsfuga. Camilo Sánchez es todavía en 2025 un referente político precisamente por su carga moral avalada por el testimonio público y su compromiso militante. Es verdad que nunca se sabe, es una ligereza, saber qué haría este u otro político a la luz del presente, pero cuando se apela a la responsabilidad moral (no a las decisiones políticas personales y/o partidistas al uso) todo se aclara sobre la marcha. Y Sánchez era inquebrantable, una forja que comenzó pronto de la mano de Carmelo Ramírez en la época de aquel sureste plagado de cucañas, cuarterías y condiciones leoninas padecidas por los aparceros.
Camilo no sería tránsfuga porque estaba hecho de otra pasta. Y porque entendería, porque fue causante y protagonista, lo que Santa Lucía de Tirajana representa para NC: origen, feudo electoral y territorio sociopolítico en el que se ancla el relato de esta organización y la trayectoria política que le precede desde los primeros comicios municipales de 1979.
Camilo no sería tránsfuga porque su entrega política meció entre el compromiso social cristiano y el socialismo autogestionario. Lo del nacionalismo vendría adentrándose luego o poco a poco. Combatir la desigualdad y la pobreza, tanto en Canarias como en un mundo ya más globalizado que el del año 2000 cuando falleció, precisa de principios sólidos.
En 2025, cuando asola el transfuguismo, y brota la creencia de que Camilo no sería tránsfuga, seguro que en más de una ocasión tanto Camilo Sánchez como aquellos que bregaron durante décadas y que ya no están por haber fenecido, habrán pasado por la cabeza de Carmelo Ramírez. El tirajanero se siente heredero y, por ende, corresponsable de salvaguardar el esfuerzo de los que le acompañaron en este viaje político.
Huelga decir que el problema que anida en el transfuguismo no es que una persona libremente se vaya de una organización política a otra, faltaría más, sino que lo hace reteniendo el acta que cosechó gracias a unas siglas y a una confianza del electorado que depositó su voto en esa lista (y no en otra).
Para obtener 16 concejales, como aconteció en 1999, hace falta mucha confianza generada entre la ciudadanía. Eso no cae del cielo. Ni es producto del obrar de uno solo sino de muchos. El que fuera regidor de Santa Lucía de Tirajana (1995-2000) afrontó la muerte anunciada con una entereza encomiable, sostenida por su fe cristiana, por la plena convicción de la trascendencia. Una persona de una sola pieza.
Camilo no sería tránsfuga porque estaba hecho de otra pasta. Y porque entendería, porque fue causante y protagonista, lo que Santa Lucía de Tirajana representa para NC: origen, feudo electoral y territorio sociopolítico en el que se ancla el relato de esta organización y la trayectoria política que le precede desde los primeros comicios municipales de 1979.
Camilo no sería tránsfuga porque su entrega política meció entre el compromiso social cristiano y el socialismo autogestionario. Lo del nacionalismo vendría adentrándose luego o poco a poco. Combatir la desigualdad y la pobreza, tanto en Canarias como en un mundo ya más globalizado que el del año 2000 cuando falleció, precisa de principios sólidos.
En 2025, cuando asola el transfuguismo, y brota la creencia de que Camilo no sería tránsfuga, seguro que en más de una ocasión tanto Camilo Sánchez como aquellos que bregaron durante décadas y que ya no están por haber fenecido, habrán pasado por la cabeza de Carmelo Ramírez. El tirajanero se siente heredero y, por ende, corresponsable de salvaguardar el esfuerzo de los que le acompañaron en este viaje político.
Huelga decir que el problema que anida en el transfuguismo no es que una persona libremente se vaya de una organización política a otra, faltaría más, sino que lo hace reteniendo el acta que cosechó gracias a unas siglas y a una confianza del electorado que depositó su voto en esa lista (y no en otra).
Para obtener 16 concejales, como aconteció en 1999, hace falta mucha confianza generada entre la ciudadanía. Eso no cae del cielo. Ni es producto del obrar de uno solo sino de muchos. El que fuera regidor de Santa Lucía de Tirajana (1995-2000) afrontó la muerte anunciada con una entereza encomiable, sostenida por su fe cristiana, por la plena convicción de la trascendencia. Una persona de una sola pieza.

