
La caída de las contrataciones no afectó de igual manera a todos los campos. La construcción, un sector que tradicionalmente ha acogido a mano de obra foránea, fue el que más pérdidas registró. De 9.086 contratos se pasó a 4.726. La industria no experimentó grandes transformaciones y se mantuvo alrededor de los 1.500 contratos. El comerció sí subió levemente
-pasó de 10.115 a 10.998-, pero el sector más potente fue, sin duda, la hostelería, que pasó de 30.599 contratos a 50.356 en esos siete años.
A este retroceso hay que sumar, además, el hecho de que los inmigrantes son uno de los colectivos que ha visto deteriorarse con más virulencia su situación laboral. Según un estudio elaborado por el Centro de Estudios Sociológicos sobre la Vida Cotidiana y el Trabajo (QUIT) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la crisis ha frenado la integración laboral y social de los inmigrantes: sus condiciones de trabajo han empeorado en mayor medida que las de los autóctonos.