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jueves, 19 de marzo de 2026
jueves, 2 de octubre de 2025
viernes, 16 de mayo de 2025
martes, 7 de enero de 2025
"Los de abajo", un libro de la Casa de Cultura y encuentro
La Casa de Cultura y Encuentro ha adquirido una buena cantidad de ejemplares para poder ofrecerlo a precio especial, de socio; 10 euros
Es un libro de unas 300 páginas que hace un recorrido ágil sobre grandes hitos de la solidaridad protagonizadas por LOS DE ABAJO.
El autor, Rodrigo Lastra, presenta las líneas básicas del libro en esta entrevista
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CASA DE CULTURA Y ENCUENTRO,
HISTORIA
jueves, 28 de mayo de 2020
Los españoles revolucionarios hablaban de la "banda de Negrín"

El actual PSOE canario ha logrado "rehabilitar" a Negrín. Intentan olvidar que fue expulsado del PSOE. Entre los socialistas de base jamás tuvo prestigio. Las más fuertes críticas a Negrín no vienen del franquismo sino desde las filas de la revolución. En su partido o en el anarcosindicalismo. Solo en los ambientes comunistas era defendido Negrín.domingo, 14 de abril de 2019
NEGRÍN SE OPUSO AL ABORTO
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| El anarcofeminismo, una corriente que no representó a todo el anarquismo |
También Negrín hizo algo bueno. Por ejemplo se opuso al aborto. Estuvieron a favor -precisamente- en Cataluña. Así lo cuenta el periódico CNT:
Solo la biografía de Federica Montseny (1905-1994) emerge de tanta oscuridad, precisamente sin estar en Mujeres Libres, pero por su actitud de periodista y pensadora y por su labor como ministra anarquista, la única que valientemente encauza la propuesta de la primera ley del aborto en España. Una ley que nunca se plasmará a nivel de todo el estado español precisamente a causa del veto de Negrín, ministro de Hacienda y del autismo de Largo Caballero. Montseny, ministra de Sanidad y Asistencia Social (4 de noviembre, 1936 al 17 mayo, 1937) representando a la CNT-FAI se hace eco de las demandas de su militancia a la que representa y de la tradición expresada en las publicaciones anarquistas-neomalthusianas españolas.
La definitiva salida de los anarquistas del gobierno de Largo Caballero y el avance de los comunistas a partir de los vergonzantes hechos de Mayo de 1937 dan al traste con las expectativas de interrupción del embarazo no deseado y que era llamado “reforma eugénica del aborto”, como se titula la ley, que viene de la mano de uno de los doctores que más habría de ayudar a la mujer obrera en España, el doctor Félix Martí Ibáñez que morirá, como la mayoría de sabios españoles, en el exilio.
La aplicación de la primera ley del aborto en España
Solo en la Cataluña autónoma, el día de navidad de diciembre de 1936 se legaliza por primera vez en la Península el decreto de la Ley del aborto que estará vigente en este territorio hasta la entrada de las tropas del general Franco y que reviste unas características que merecen estudiarse con detenimiento por la especial relación que tienen con todo el proyecto anarquista que revisten y por la implicación que tienen médicos, pensadores, enfermeras y militantes de los grupos libertarios. Se publica el 9 de enero de 1937 en el Diari Oficial de la Generalitat firmada por Tarradellas, como Consejero Jefe, y por el consejero de Sanidad y Asistencia Social Pedro Herrera (CNT) y el de Justicia, Vidiella (UGT).
En plenas jornadas revolucionarias, José Martí Ibáñez, el médico anarcosindicalista de 26 años que dirige la Consejería de Sanidad y Asistencia Social del gobierno catalán hace realidad las aspiraciones del sector más joven del anarcosindicalismo español. Un sector que se ha forjado en la lectura de sus textos y de los de otro gran medico asesinado hace pocos meses: Isaac Puente. Ellos y varios más propagaron el control de la natalidad, pero también los desastres de las enfermedades venéreas y sus peligros asociados en los medios obreros que avanzaban desde el analfabetismo hacia su autoorganización más impresionante y tangible.
La CNT y la FAI representadas por su militancia más destacada se lanzan a hacer realidad su utopía social de la que forma parte intrínseca la libertad de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, le siguen también inciativas de planificación familiar, pero también todo un entramado sanitario destinado a mejorar las condiciones de las mujeres que desean dar a luz en condiciones higiénicas saludables, ayudas para los bebes y sus madres, mejoras en la educación y en la creación de parvularios con inmensos jardines y enseñanzas racionales. Se truncaron todas las esperanzas anarcosindicalistas pero el estudio de aquellos logros nos pueden ofrecer nuevas expectativas que merecen ser rescatadas del olvido porque forman parte de la historia del anarquismo mundial.
Dolors Marín
Periódico CNT nº 408 - Febrero 2014
http://www.cnt.es/noticias/el-malthusianismo-y-la-ley-del-aborto-en-espa%C3%B1a
domingo, 24 de marzo de 2019
VIDA Y LUCHAS DE LAS EMPAQUETADORAS DE TOMATE EN GRAN CANARIA
Antonio Quintana entrevista en Radio Tamaraceite a Gloria Herrera y Antonio Viera con motivo de la publicación de un libro sobre cómo fueron avanzando las luchas dramáticas de las empaquetadoras de tomate
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| Domingo Viera, autor del libro |
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ACCIÓN SOLIDARIA,
HISTORIA,
RADIO
jueves, 20 de septiembre de 2018
Beatos de la segunda república
Puestos a ser beatos se puede ser beato de cualquier cosa. Se puede serlo si se cae en fetichismo hacia una imagen religiosa pero también se puede ser beato de algún periodo de la historia. Se han puesto de moda los beatos de la Segunda República. Para estos beatos todo fue bueno y todo era bondad en la Segunda República. Según estos autores todo fue democracia, paz...
En realidad mienten. La Segunda República persiguió obreros luchadores a más no poder. Las layes republicanas hicieron que hubiera más días de libertad de expresión restringida que de plena libertad de expresión.
Nadie habla en Las Palmas de que nuestro Franchy Roca dimitió como Fiscal General del Estado por no estar de acuerdo con la Ley de Defensa de la República.
Sembremos la paz y dejémonos de mentiras. Hubo dos bandos que se mataron siendo hermanos.
lunes, 19 de marzo de 2018
Cuando el MPAIAC mató en Canarias
Rafael Valdenebros Sotelo tenía 27 años, estaba casado y tenía dos hijos cuando fue asesinado por el Movimiento Para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (Mpaiac). Era policía y estaba destinado en Tenerife en el Grupo Especial de Desactivación de Explosivos. El 24 de febrero de 1978, Rafael y sus compañeros recibieron un aviso que alertaba de la colocación de una bomba, desplazándose inmediatamente hasta el lugar de los hechos. El Mpaiac había colocado un artefacto explosivo en la sede del banco de Vizcaya en La Laguna. La bomba, compuesta por ocho cartuchos de goma-2, explotó cogiendo por sorpresa a Rafael, que moriría trece días después a consecuencia de las gravísimas lesiones que le produjo la detonación. Han pasado cuarenta años desde aquel 24 de febrero en el que Rafael sufrió el atentado que acabó con su vida. Antes de fallecer, afirmó que no había pensado en el riesgo de la acción. Mientras manipulaba el explosivo, su único pensamiento era que mujeres y niños podían resultar dañados por el artefacto.
La actividad terrorista del Mpaiac, liderado por Antonio Cubillo, había comenzado un poco antes. El 1 de noviembre de 1976, una bomba explosionó en las afueras de Galerías Preciados -hoy en día El Corte Inglés- en la calle Mesa y López de la capital Gran Canaria, dejando daños materiales y algún herido leve. Fue la primera acción del grupo terrorista. En medio del delirio nacionalista que empujaba al Mpaiac hacia la violencia, su líder Cubillo se expresaba en los siguientes términos en la revista Guadiana: "Estamos en relación con todos los partidos que reconocen el hecho colonial canario. (...) ETA, en tanto que organización revolucionaria de Euskadi, el PC (i) y el PC (r), son partidos que prueban en la práctica una política revolucionaria y de reconocimiento de nuestros derechos independentistas. Es a estos partidos y organizaciones a los que hemos de recurrir de cara a la ayuda y al apoyo internacional". Así pues, el espejo ante el que se ponía Cubillo y el Mpaiac era el de ETA, asumiendo una estrategia terrorista y utilizando una retórica influenciada por movimientos independentistas tercermundistas, los cuales justificaban las acciones violentas y conformaban el argumentario de la organización. Esta influencia tercermundista de movimientos de liberación nacional tuvo su impacto no solo en el Mpaiac, sino en otros grupos terroristas europeos de la época que encontraban en esos posicionamientos ideológicos una manera de racionalizar la violencia.
La obsesión nacionalista que clamaba contra la colonización y explotación de Canarias desde España siguió alimentando las acciones terroristas del grupo hasta mediados de 1978. El 15 de febrero de 1977 en Las Palmas de Gran Canaria, cerca de la plaza de la Feria en lo que era el antiguo Gobierno Civil, un miembro del Mpaiac se acercó a un vehículo de la Policía, ocupado por seis miembros del cuerpo, lanzó una granada contra el vehículo y huyó. Tal y como recogen las crónicas de la época, la granada no llegó a entrar dentro del vehículo, cayendo debajo de éste y explosionando. Provocó que reventase el tanque de combustible que, sin embargo, no llegó a arder al tratarse de gasóleo. Que no fuese un atentado mortal fue cuestión de suerte y puntería. Tan solo un mes después, el Mpaiac colocó una bomba en una floristería del aeropuerto de Gando. La explosión dejó ocho heridos de diversa consideración entre los que se encontraba Marcelina Sánchez Amador, la florista. Marcelina vivió toda su vida con secuelas a raíz del atentado, siendo sometida a numerosas intervenciones quirúrgicas hasta su fallecimiento en 1993 a los 41 años. Además, se produjo un segundo aviso de bomba que obligó al cierre del aeropuerto de Gran Canaria y al desvío de los vuelos hacia Los Rodeos en Tenerife. Las consecuencias indirectas de la acción del Mpaiac, desembocaron en el peor accidente aéreo de la historia de la aviación, falleciendo los 583 pasajeros de los dos Boeing 747 (KLM y Pan Am) que colisionaron sobre la pista. El líder de la organización terrorista afirmó posteriormente que "Canarias se encuentra en estado de guerra desde el primero de noviembre (...) hemos advertido a todos los turistas que no vengan a las islas mientras no se alcance la independencia y se normalice la situación". Además, el Tribunal Supremo, en sentencia 67/2014 del 7 de enero, recoge en un apartado que "la causa de la inusual saturación del tráfico aéreo en el aeropuerto de Los Rodeos fue la explosión en el aeropuerto de Gando", quedando así patente la relación causa-efecto y la responsabilidad del grupo en el accidente. Pero el Mpaiac no sólo actuaba mediante la colocación de explosivos. A final de 1977 en Tenerife miembros del grupo atentaron contra unos grandes almacenes lanzando cócteles molotov que provocan daños materiales. Unas horas después, dos policías que montaban guardia en la escena del ataque resultaron heridos -uno de ellos de gravedad- después de ser tiroteados desde un coche.
Esto pone de manifiesto que las acciones emprendidas por el grupo distaban de ser pequeñas acciones propagandísticas, puesto que, si bien es cierto que la mayoría de los artefactos explosivos que colocaron solo produjeron daños materiales, también es cierto que algunas de sus acciones se saldaron sin víctimas mortales por cuestión de suerte.
Por suerte para los canarios, el terrorismo del Mpaiac cesó su actividad violenta ese mismo 1978, por lo que su trayectoria violenta comparada con otros grupos terroristas nacionales como ETA o los Grapo es corta. No obstante, ninguna sociedad está inmunizada contra el veneno del nacionalismo identitario, por lo que conocer y dar a conocer nuestra historia es una vacuna que previene de posibles tentaciones futuras. Además, el valor de las víctimas del terrorismo y mantener viva su memoria son herramientas poderosas y eficaces para la deslegitimación del terror, y en este caso concreto, pone al Mpaiac en el lugar de la historia que le corresponde.
lunes, 5 de marzo de 2018
lunes, 4 de diciembre de 2017
sábado, 7 de octubre de 2017
CON CABEZA: Una verdad de Negrín
sábado, 8 de julio de 2017
Ángela, feliz con su bachillerato
Ángela
Cabrera se muestra visiblemente emocionada mientras explica por qué
tuvo que dejar los estudios siendo una niña. Al ser la mayor de doce
hermanos le tocó ponerse a trabajar con apenas 12 años. «Sé que no fue
por egoísmo de mis padres sino por las circunstancias de la vida, éramos
gente muy pobre», relata. Con 69 años y toda la ilusión por aprender
acumulada desde los 11, terminó el pasado mes el bachillerato de
Humanidades en el instituto Joaquín Artiles, en Agüimes, el centro por
el que pasaron sus hermanos y donde siempre quiso estudiar: «Cuando vine
a matricularme me sentía como si estuviera en la universidad».
Le encantaría cursar el grado en Historia en la universidad pero sabe que es una carrera «dura y costosa económicamente». Así que de momento tiene ilusión por mantenerse activa a través de los estudios y la lectura, algo que su marido e hijos aplauden, Cabrera realizará el ciclo Peritia et Doctrina. Si echa la vista atrás para recordar cómo era la escuela en los años 50 le sorprende el abismo. «En clase teníamos la enciclopedia, fundamentos y manuscritos. No había más», aclara sobre el material didáctico del momento. «El desayuno de media mañana era un vaso de leche, que para prepararlo teníamos que ir a buscar el agua a la acequia, y pan con un poco de queso de bola», cuenta.
Cabrera se maneja con Internet pero admite que le gustaría navegar mejor. No tiene redes sociales, solo whatsapp y gracias a esta herramienta sigue en contacto con compañeros de clase. Del Facebook dice que «es solo una novelería» y una «esclavitud». A pesar de la diferencia de edad con sus compañeros del bachillerato nocturno, los jóvenes siempre la trataron genial y conserva muy buenas relaciones. No se puede comparar con ellos básicamente porque han vivido realidades afiladamente distintas: «Hoy una chica de 21 años es una niña pero en mi época en un ambiente rural como en el que yo me movía una mujer con 20 años... La única salida que había era casarte y tener hijos».
Ángela Cabrera no tuvo graduación porque en el bachillerato nocturno no es costumbre hacerla pero el instituto Joaquín Artiles la homenajeó en la orla del diurno, donde su nieta también celebró el fin de curso.
Le encantaría cursar el grado en Historia en la universidad pero sabe que es una carrera «dura y costosa económicamente». Así que de momento tiene ilusión por mantenerse activa a través de los estudios y la lectura, algo que su marido e hijos aplauden, Cabrera realizará el ciclo Peritia et Doctrina. Si echa la vista atrás para recordar cómo era la escuela en los años 50 le sorprende el abismo. «En clase teníamos la enciclopedia, fundamentos y manuscritos. No había más», aclara sobre el material didáctico del momento. «El desayuno de media mañana era un vaso de leche, que para prepararlo teníamos que ir a buscar el agua a la acequia, y pan con un poco de queso de bola», cuenta.
Cabrera se maneja con Internet pero admite que le gustaría navegar mejor. No tiene redes sociales, solo whatsapp y gracias a esta herramienta sigue en contacto con compañeros de clase. Del Facebook dice que «es solo una novelería» y una «esclavitud». A pesar de la diferencia de edad con sus compañeros del bachillerato nocturno, los jóvenes siempre la trataron genial y conserva muy buenas relaciones. No se puede comparar con ellos básicamente porque han vivido realidades afiladamente distintas: «Hoy una chica de 21 años es una niña pero en mi época en un ambiente rural como en el que yo me movía una mujer con 20 años... La única salida que había era casarte y tener hijos».
Ángela Cabrera no tuvo graduación porque en el bachillerato nocturno no es costumbre hacerla pero el instituto Joaquín Artiles la homenajeó en la orla del diurno, donde su nieta también celebró el fin de curso.
domingo, 2 de julio de 2017
Aparceros del conde en el siglo XX; desahuciados por el conde en el XXI
Adentrarse en las cuarterías del pago de Juan Grande, en
San Bartolomé de Tirajana, el mayor municipio turístico de la isla de
Gran Canaria, es viajar en el tiempo. Medio siglo atrás, en estos
barracones se hacinaban familias de aparceros del tomate al servicio de
un conde, el de la Vega Grande, que dominaba vastas extensiones de
terreno en el sur de Gran Canaria. A la de Candelaria (nombre ficticio)
la trajeron de Moya, municipio norteño, Juan y Candidito, emisarios de
Alejandro del Castillo y del Castillo, octavo conde de la estirpe y tío
del actual, Alejandro del Castillo Bravo de Laguna. Corrían los años
sesenta y la familia de nobles, que presume de haber introducido el
tomate y el turismo en la isla, buscaba en el norte mano de obra para
trabajar en sus tierras.
Candelaria, entonces menor
de edad, compartía un pequeño habitáculo, una infravivienda de menos de
treinta metros cuadrados, sin agua y sin luz, con su madre y sus cinco
hermanos. Vivía allí a cambio de trabajo, como parte del salario. A las
siete de la mañana acudía al almacén contiguo a hacer ceretos, remendar
cajas y empaquetar los tomates que partían en camiones de noche hacia el
puerto de la Luz y de Las Palmas, en la capital. A las dos regresaba a
los barracones para almorzar y a la tarde estaba de vuelta en el
almacén. Candelaria recuerda con un fino hilo de voz, casi
imperceptible, esas extenuantes jornadas que en ocasiones se prolongaban
“hasta las dos y las tres de la madrugada”. “Ni en Viernes Santo
descansaba”, relata mientras muestra los callos de los dedos como
prueba.
Más de cincuenta años después, los herederos del condado
de la Vega Grande están a punto de dejarle sin casa. Candelaria es una
de las 63 personas, 24 de ellas menores, que habitan en las cuarterías,
hoy remozadas. En total, 19 familias de extracción obrera, muchas de
ellas integradas por desempleados de larga duración. Aún quedan algunos
de los antiguos trabajadores de las tomateras del conde, pero la mayoría
son hijos o sobrinos de los jornaleros, que permanecieron en los
barracones, sin contrato ni pago de alquiler, pero con el consentimiento
de los aristócratas, tras la quiebra del negocio de explotación
agrícola, en los años ochenta. Desde hace tres meses luchan contra la
amenaza de la piqueta. Los propietarios del terreno, una parcela de unos
1.800 metros cuadrados, quieren derruir las cuarterías para construir
en su lugar una nave industrial.
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CORRUPCIÓN POLITICA,
ECONOMÍA,
HISTORIA
miércoles, 8 de marzo de 2017
Mujeres en la cultura tradicional, trabajadoras invisibles
El trabajo siempre callado e invisible de la mujer ha desempeñado un
papel fundamental en la cultura tradicional de Gran Canaria, sin
derechos reconocidos y con múltiples cargas, algunas recogidas en las
fotos históricas que el Cabildo invita a contemplar con motivo del Día
Internacional de la Mujer este miércoles 8 de marzo

Un amplio
abanico de imágenes antiguas muestra el duro y esencial papel que la
mujer ocupó en la cultura tradicional de Gran Canaria en los fondos de
la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria
(Fedac), que ha realizado una selección de las imágenes que han regalado
en los últimos 120 años que puede ser visitado en http://bit.ly/2mAmriB para que su labor no caiga en el olvidoLa Administración indica en un comunicado que podrán ser contempladas en la muestra lavanderas en la acequia en 1911, mujeres recolectando cochinilla en 1928, aguadoras, alfareras, guisando loza o moliendo almagre, entre otras imágenes.
jueves, 9 de febrero de 2017
martes, 31 de enero de 2017
Un homenaje a los obreros del Puerto
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| Julio Quintana, comisario de la exposición ‘150 años estibando en Canarias’, posa con unos diferentes modelos de ‘pines’ de enganche. |
Hacer una muestra homenaje a la estiba en Canarias siempre fue un tema pendiente tanto para Julio Quintana, comisario de la exposición, como para el colectivo portuario. Cuando hace un año le hicieron, por fin, el encargo de recopilar material para elaborar la exposición, Quintana se puso manos a la obra sin más recompensa que la de mostrar la vida portuaria que supuso el sustento para él y para miles de hombres en Canarias, con un guiño especial a los trabajadores del Puerto de La Luz y de Las Palmas.
«El puerto es la ensenada natural donde echa amarras un barco, donde fondea, y el muelle es donde puede atracar», diferencia Quintana, que recuerda que antes de la existencia de infraestructuras marítimas ya existían los estibadores, aunque se les denominaba obreros o cargadores, «hombres que se echaban a hombro unos 100 kilos y caminaban por el agua sobre los callaos».
Exposición gratuita. La muestra 150 años estibando los puertos de Canarias es una exposición gratuita situada en la entrada del museo Elder compuesta por fotografías, maquetas de todo tipo de maquinaria y buques y varios ejemplos de la vida de los estibadores. Estará disponible hasta el próximo domingo 19 de febrero.
En el recorrido por la historia de los trabajadores portuarios se hace especial guiño a la importancia de la pesca y del carbón. «Las compañías inglesas, en plena expansión, nos utilizaron por ser un lugar estratégico para ir a Sudáfrica o a Asia. Los ingleses aprovecharon que los buques vivían del carbón y pusieron sus casas consignatarias para surtir a todos los barcos de combustible. De la noche a la mañana se convierte en un puerto sumamente importante en Europa», detalla Quintana. «Cuando entré en el puerto, había bastante pesca congelada y algún que otro contenedor», comenta el portuario, que también trabajó muchos años como fotógrafo profesional y que estuvo casi 30 años estibando y desestibando barcos como especialista y como gruero.
De aquella época guarda muy buenos recuerdos de la «hermandad» de la que formó parte. «La taifa era el grupo de trabajo compuesto por un capataz, dos apuntadores, tres motoristas, cuatro trastaineros...», rememora. Quintana admite que su etapa de mayor felicidad no fue cuando más dinero ganó, siendo gruero, sino los momentos de «compartir la carga» con compañeros que acabaron siendo grandes amigos.
sábado, 14 de enero de 2017
Rebuzno: "Negrín fue la personalidad española más importante del siglo XX" (Patricio de Azcárate)
El hijo de un embajador preside (no era de esperar que fuera el hijo de un obrero) la primera Asociación de Amigos de la Fundación Juan Negrín que acaba de constituirse en Valencia con el propósito principal de servir de "cauce de participación y apoyo" a la Fundación Juan Negrín de Las Palmas de Gran Canaria.
Patricio de Azcárate, hijo de Pablo de Azcárate, embajador de la Segunda República en Londres durante la guerra civil y amigo personal de Juan Negrín, es el presidente honorario de la recién constituida asociación.
Félix Vidal, la periodista Rosa Brines y María Isabel Rumbo son los impulsores de esta Asociación, que incluye en sus estatutos como objetivos "la investigación, el desarrollo y la difusión del pensamiento humanista democrático y socialmente avanzado", que fue representado por Juan Negrín López, científico, político y presidente del Gobierno de la Segunda República.
Pablo de Azcárate, padre de Patricio, fue embajador de la República en Londres y amigo personal de Juan Negrín y, tras la guerra civil española, además, las dos familias fueron vecinas en Inglaterra y sus encuentros muy frecuentes,
"Negrín vivía en una casa de campo muy próxima a la nuestra, la relación era muy íntima, muchas veces comíamos juntos y nos visitábamos mucho", recordó Patricio e Azcárate, quien tiene por Juan Negrín "un recuerdo y admiración sin límites".
Agrega que Negrín sabía "tanto de poner remedio al llanto nocturno de un cachorro que habían adquirido los Azcárate -"le gustaban mucho los perros"-, como sorprendía a un estudiante entonces de ingeniería eléctrica en Londres, con tres o cuatro libros sobre su carrera", procedentes de su legendaria biblioteca.
"Negrín fue la personalidad española más importante del siglo XX", asegura el presidente honorario de la recién nacida asociación, cuya memoria llega para recordar la primera vez que oyó un bombazo en el frente del Ebro.
martes, 10 de enero de 2017
El corte de carretera de Juan Grande, en Gran Canaria, de 1975
Era el 14 de enero de 1975 cuando sobre las 19 horas, en la carretera C-812, a la altura del cruce de Juan Grande, en el sur de Gran Canaria, una gran aglomeración de tráfico interrumpía el tránsito de turistas y conductores particulares.
Se trataba de un corte de carretera sin permiso oficial de 1.200 personas formado por trabajadores del sector tomatero, niños, sacerdotes, religiosas y docentes que reclamaban la construción de escuelas. Cortaron la carretera que unía el núcleo turístico de Playa del Inglés y San Agustín con la ciudad de Las Palmas.
Aquel acontecimiento era la respuesta ciudadana a una demanda que se realizaba desde hacía tiempo: Escuelas infantiles. La movilización social tuvo una base de respaldo en los sacerdotes y religiosas que se encargaban de dar educación a los niños.
Tal y como contaba ABC, se impusieron multas de 1975 por valor de 2.400 euros a sacerdotes y una religiosa. Entre otros, a Manuel Medina, 600 euros. 1.200 euros para el sacerdote Domingo Viera, párroco de Castillo del Romeral, y 600 euros para la religiosa Ana María Sánchez, directora del Colegio Nacional de Castillo de] Romeral. Viera recuerda a ABC que las multas se condonaron y el dinero para pagarlas se devolvió.
Las peticiones eran por la construcción de escuelas. En aquella época, los docentes daban clases, por ejemplo, a 103 niños en una misma aula. Los canarios, trabajadores del sector tomatero, temían por sus puestos de trabajo si salían a protestar. Muchos de ellos analfabetos, se hartaron y pidieron que sus hijos fueran educados de forma correcta para evitar el calvario de dedicarse a la agricultura intesiva de exportación. El respaldo del Obispado de Canarias le animó a no tener miedo.
Las autoridades decían que no había suelo. Y es que cada mes de septiembre, cuando comenzaba la zafra de tomates, la zona se llenaba de niños y desde octubre ya era imposible que todos tuvieran acceso a la enseñanza de calidad. Muchos padres, evitaban mandar a sus hizos al colegio por razones de transporte y para ayudar en los tomateros.
El dinero que se mandaba desde Madrid se estaría empleando entonces construir pozos de agua y canalizaciones. Pero llegó la situación límite. El corte de la carretera lo ejecutaron los padres aunque con el respaldo de docentes como José Domingo, Juan Jiménez Zafra, Antonio Valenzuela, Agapito Jiménez, Marino Alduán, Pedro Domínguez y Antonio Sosa, entre otros.
Las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús que, al mismo tiempo, eran maestras en el Colegio Nacional Castillo del Romeral, se las veían y deseaban para atender las peticiones de mejora de condiciones de vida de las madres de la zona. Tanto en Castillo del Romeral como en la zona de El Matorral.
El detonante final llegó cuando en El Matorral, el 60% de los niños no podian ir a la escuela porque eran barracones propiedad de la Sección Femenina, que los reclamó para dar servicio de guardería. Las mujeres, trabajadoras en tomateros, no tenían quien cuidara de los niños menores de cuatro años. Quizás la Sección Femenina lo hizo para forzar que se dieran respuestas educativas en la comarca.
Los padres estaban desesperados. Crecía la población al inicio de cada zafra tomatera y los servicios no aumentaban en esta zona del Sur de Gran Canaria. El cultivo y empaquetado de tomates era lo único que atendían los responsables políticos de la zona.
Y, todo eso, de espaldas a un mercado hotelero que no veía el lado opaco del incimiente turismo canario. El nivel de analfabetismo era altísimo. Los apareceros vivían en cuarterías. Eran de de unos 20 o 25 metros cuadrados con techos de zinc. Sin agua o sin luz. Los niños jugaban cerca de sus madres en las plantaciones cuando salían del colegio. O en entornos con residuos químicos que se empleaban en los tomateros.
Al final, dada la ausencia de respuestas, se hizo una asamblea en la Iglesia de Castillo de Romeral con la presencia de familias de Juan Grande, Castillo del Romeral y El Matorral. Caminaron en fila, mayores y pequeños, para cortar la única carretera que enlanzaba Las Palmas capital con la zona turística a la altura de Juan Grande.
Finalmente, el alcalde, que era empleado de una planta cementera en Arguneguín (Mogán), apareció cuando la movilización cogió forma y el caos circulatorio era una realidad. De allí, salió detenido el párroco Domingo Viera, que era quien encabezaba la manifestación. El alcalde firmó un escrito donde se aceptaba comenzar las obras de escuelas en el altar de la Iglesia de Juan Grande. La firma fue ese mismo 14 de enero de 1975 y se comprometía a construir escuelas en El Matorral, Juan Grande y Castillo del Romeral con aulas prefabricadas.
El apoyo del obispo de la época, Infantes Florido, fue fundamental para legitimar la demanda de los trabajadores del sector tomatero y evitar el uso de la violencia aunque la tensión del momento fue irrespirable, de acuerdo con los testimonios de la época consultados por ABC.
Los problemas siguieron. En verano de ese 1975, tres niños murieron por meningitis en la zona, dos con lesiones por esa misma enfermedad. La costumbre de jugar en zonas de tierra rodeados de basura. Tenían escuelas, pero apenas atención sanitaria. El único centro hospitalario privado de la comarca estaba especializado en atender turistas. 42 años.
Se trataba de un corte de carretera sin permiso oficial de 1.200 personas formado por trabajadores del sector tomatero, niños, sacerdotes, religiosas y docentes que reclamaban la construción de escuelas. Cortaron la carretera que unía el núcleo turístico de Playa del Inglés y San Agustín con la ciudad de Las Palmas.
Aquel acontecimiento era la respuesta ciudadana a una demanda que se realizaba desde hacía tiempo: Escuelas infantiles. La movilización social tuvo una base de respaldo en los sacerdotes y religiosas que se encargaban de dar educación a los niños.
Tal y como contaba ABC, se impusieron multas de 1975 por valor de 2.400 euros a sacerdotes y una religiosa. Entre otros, a Manuel Medina, 600 euros. 1.200 euros para el sacerdote Domingo Viera, párroco de Castillo del Romeral, y 600 euros para la religiosa Ana María Sánchez, directora del Colegio Nacional de Castillo de] Romeral. Viera recuerda a ABC que las multas se condonaron y el dinero para pagarlas se devolvió.
Las peticiones eran por la construcción de escuelas. En aquella época, los docentes daban clases, por ejemplo, a 103 niños en una misma aula. Los canarios, trabajadores del sector tomatero, temían por sus puestos de trabajo si salían a protestar. Muchos de ellos analfabetos, se hartaron y pidieron que sus hijos fueran educados de forma correcta para evitar el calvario de dedicarse a la agricultura intesiva de exportación. El respaldo del Obispado de Canarias le animó a no tener miedo.
Las autoridades decían que no había suelo. Y es que cada mes de septiembre, cuando comenzaba la zafra de tomates, la zona se llenaba de niños y desde octubre ya era imposible que todos tuvieran acceso a la enseñanza de calidad. Muchos padres, evitaban mandar a sus hizos al colegio por razones de transporte y para ayudar en los tomateros.
El dinero que se mandaba desde Madrid se estaría empleando entonces construir pozos de agua y canalizaciones. Pero llegó la situación límite. El corte de la carretera lo ejecutaron los padres aunque con el respaldo de docentes como José Domingo, Juan Jiménez Zafra, Antonio Valenzuela, Agapito Jiménez, Marino Alduán, Pedro Domínguez y Antonio Sosa, entre otros.
Las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús que, al mismo tiempo, eran maestras en el Colegio Nacional Castillo del Romeral, se las veían y deseaban para atender las peticiones de mejora de condiciones de vida de las madres de la zona. Tanto en Castillo del Romeral como en la zona de El Matorral.
El detonante final llegó cuando en El Matorral, el 60% de los niños no podian ir a la escuela porque eran barracones propiedad de la Sección Femenina, que los reclamó para dar servicio de guardería. Las mujeres, trabajadoras en tomateros, no tenían quien cuidara de los niños menores de cuatro años. Quizás la Sección Femenina lo hizo para forzar que se dieran respuestas educativas en la comarca.
Los padres estaban desesperados. Crecía la población al inicio de cada zafra tomatera y los servicios no aumentaban en esta zona del Sur de Gran Canaria. El cultivo y empaquetado de tomates era lo único que atendían los responsables políticos de la zona.
Y, todo eso, de espaldas a un mercado hotelero que no veía el lado opaco del incimiente turismo canario. El nivel de analfabetismo era altísimo. Los apareceros vivían en cuarterías. Eran de de unos 20 o 25 metros cuadrados con techos de zinc. Sin agua o sin luz. Los niños jugaban cerca de sus madres en las plantaciones cuando salían del colegio. O en entornos con residuos químicos que se empleaban en los tomateros.
Al final, dada la ausencia de respuestas, se hizo una asamblea en la Iglesia de Castillo de Romeral con la presencia de familias de Juan Grande, Castillo del Romeral y El Matorral. Caminaron en fila, mayores y pequeños, para cortar la única carretera que enlanzaba Las Palmas capital con la zona turística a la altura de Juan Grande.
Finalmente, el alcalde, que era empleado de una planta cementera en Arguneguín (Mogán), apareció cuando la movilización cogió forma y el caos circulatorio era una realidad. De allí, salió detenido el párroco Domingo Viera, que era quien encabezaba la manifestación. El alcalde firmó un escrito donde se aceptaba comenzar las obras de escuelas en el altar de la Iglesia de Juan Grande. La firma fue ese mismo 14 de enero de 1975 y se comprometía a construir escuelas en El Matorral, Juan Grande y Castillo del Romeral con aulas prefabricadas.
El apoyo del obispo de la época, Infantes Florido, fue fundamental para legitimar la demanda de los trabajadores del sector tomatero y evitar el uso de la violencia aunque la tensión del momento fue irrespirable, de acuerdo con los testimonios de la época consultados por ABC.
Los problemas siguieron. En verano de ese 1975, tres niños murieron por meningitis en la zona, dos con lesiones por esa misma enfermedad. La costumbre de jugar en zonas de tierra rodeados de basura. Tenían escuelas, pero apenas atención sanitaria. El único centro hospitalario privado de la comarca estaba especializado en atender turistas. 42 años.
domingo, 11 de diciembre de 2016
OTRO "REBUZNO" DE ÁNGEL VIÑAS
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