jueves, 26 de febrero de 2026

Presentación de documental "La hora robada" - Canarias en manos del capital - Entrevista de Radio Andrea Oyagüe


Eugenio A. Rodríguez Martín

"La presión nos ha jodío" dice Marcia en "La hora robada". La Casa de cultura de Tamaraceite ha sido hoy espacio de diálogo sobre vivienda, turismo, energía, territorio...
Hoy hemos hablado de barrio y de convivencia: "Con el cemento no podemos hablar"

Hoy hemos querido mirar la realidad de frente: "En el sector turístico hay quien trabaja viviendo en chabolas".

Creemos que hay alternativas como tener tecnología propia, promover la agricultura, ser responsables en nuestras compras diarias y tejer espacios comunes.

Se dialogó ampliamente y nos hemos informado de problemas actuales y futuros: "En La Aldea pasará como en Puerto Rico, donde los habitantes fueron "echados" de la costa a lo alto del barranco.

Nos alegra que se realicen este tipo de actividades en espacios tan apropiados como la Casa de Cultura de Tamaraceite
 

Andrea Oyagüe Vicente: Canarias, la hora robada

martes, 24 de febrero de 2026

Urgencias saturadas: el Negrín recurre a aulas sin baños para aliviar los pasillos - Entrevista a Bernardo Rodríguez Medina

Bernardo Medina Rodríguez: Urgencias en Sanidad canaria

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NOTICIA PUBLICADA EL 20 DE FEBRERO
Ivan Suárez/canariasahora

El servicio de urgencias del Doctor Negrín de Gran Canaria, el hospital de referencia para la zona norte de la isla, está atravesando uno de sus inviernos más complicados. La presión asistencial se ha disparado, en ocasiones, por encima de los 300 pacientes al día (la media de 2024, según la última memoria del centro, fue de 262) debido, principalmente, a la persistencia de las infecciones respiratorias estacionales.

Como parte del plan de contingencia, la dirección ha habilitado como zona de observación para pacientes de bajo requerimiento un área que, según la Asociación Sindical Autónoma de Canarias (Asaca), no reúne las condiciones debidas de higiene y seguridad

Se trata de un espacio que albergaba las aulas de docencia del hospital, con capacidad para doce pacientes. Asaca explica que en esta área “no existe ni un solo aseo”, una circunstancia que “anula la medida principal de prevención de infecciones nosocomiales (contraídas en el propio hospital) exigida por la Organización Mundial de la Salud”.

Ante la ausencia de tomas de agua caliente, el personal de urgencias “se ve obligado a calentar agua en un microondas doméstico para poder realizar los aseos”, denuncia la organización sindical.

Esa sala, continúa Asaca, carece de “zona de vertidos para residuos biológicos”. “La gestión de orines y heces en un entorno sin saneamiento clínico no sólo es denigrante para el paciente, sino que representa un peligro biológico por la posible contaminación cruzada en áreas no asistenciales”, remarca.

Fuentes del sindicato explican que se han tenido que recoger orines en los llamados contenedores de aguja por la ausencia de baños en esta zona y que los pacientes tienen que ser “escoltados” por pasillos de acceso público para llegar a un baño, “vulnerando su intimidad”.

La central explica que los pacientes están ubicados bajo una cristalera“sin protección solar, sometiendo a los enfermos a una radiación directa que impide cualquier tipo de descanso clínico”.

Una solución “temporal”

Desde la gerencia explican que el centro hospitalario tiene previsto ampliar las urgencias en 50 camas (con nueva área de psiquiatría y geriatría) con vistas al próximo invierno. El servicio crecerá hacia la zona de las antiguas aulas de docencia. La obra ya está licitada.

Sin embargo, teniendo en cuenta el escenario actual “y hasta que la situación asistencial mejore”, la dirección ha decidido habilitar esa zona ya, “de manera temporal”, para atender a pacientes en observación. El objetivo es intentar reducir el hacinamiento de pacientes en camillas en los pasillos.

La dirección del hospital recalca que en esa zona se ubican pacientes de bajo requerimiento asistencial “con cortinas como boxes, buscando más intimidad” y que son atendidos “por el personal sanitario de urgencias”. Las aulas de docencia se han trasladado a otras áreas.

Las urgencias del Negrín “continúan recibiendo un número elevado de pacientes”. En ocasiones, llega a los 300 diarios, explican. Dentro del plan de contingencia para aliviar esta saturación, la gerencia explica que se ha reforzado la plantilla “con hasta cuatro o cinco enfermeros y hasta cuatro o cinco auxiliares de enfermería” de forma diaria y por turnos (diurno y nocturno).

Además, continúan las mismas fuentes, “se refuerza con profesionales de servicios como Neumología y Medicina Interna, que generalmente son los que congregan a un mayor número de pacientes”.

La gerencia insiste, además, en que hay más de cien camas del hospital que están siendo ocupadas por pacientes que ya tienen el alta médica pero no disponen de plaza en residencias sociosanitarias, lo que a su vez bloquea el ingreso en planta tras el alta en urgencias. El hospital polivalente Juan Carlos I ya está ocupado al completo con otros cien pacientes de media estancia, indican las mismas fuentes.

La intención de la dirección del hospital era dejar de utilizar esta área provisional esta semana, pero la huelga médica lo ha impedido.

El Hospital Doctor Negrín atiende a una población de referencia mayor de 14 años que supera los 358.000 ciudadanos. La gerencia incide en el envejecimiento de la población y en el aumento de personas con patologías crónicas de alta complejidad.

Una “vergonzosa doble realidad”

En cambio, el sindicato Asaca habla de una “vergonzosa doble realidad”. “Mientras la dirección saca pecho tras situar al centro entre los 25 mejores hospitales de España, según el último monitor de reputación sanitaria, los delegados sindicales hemos constatado condiciones de atención propias de una clínica de campaña en el área de urgencias”.

La organización sindical denuncia “una grave brecha de seguridad”, con la dignidad de los pacientes “bajo mínimos” y una higiene “tercermundista”.

El sindicato exige responsabilidades. “Es intolerable que la gerencia presuma de excelencia y reputación nacional mientras mantiene a seres humanos en un almacén de pacientes sin las condiciones mínimas de higiene y seguridad sanitaria”.

Asaca reclama el cierre inmediato de ese espacio para uso asistencial y que se habiliten camas en planta “que cumplan con la normativa de seguridad del paciente”. “No permitiremos que se use la reputación del hospital como una cortina de humo para tapar una gestión que desprecia la dignidad de los pacientes y la salud de los trabajadores”, concluye.

jueves, 12 de febrero de 2026

Paco Vaquero ¿Podríamos tener una mejor democracia?

 


 

¿De qué hablamos hoy cuando hablamos de valores democráticos?

Hoy se nombran constantemente los valores democráticos. Se invocan en discursos institucionales, en campañas electorales, en declaraciones solemnes, en celebraciones oficiales. Algunos discursos los presentan como algo evidente, casi natural. En otros, la impresión es que se los nombran como por obligación; en otros como baluartes a defender ante el avance del irracionalismo y los extremismos tan en boga.

Precisamente por eso conviene detenerse y hacerse una pregunta incómoda:

¿qué se entiende hoy, realmente, por valores democráticos?

Porque si se escucha con atención, lo que aparece una y otra vez es una versión reducida, empobrecida y profundamente domesticada de la democracia. Una democracia convertida en procedimiento, casi un ritual. Un acto puntual que se ejerce cada cierto número de años y que consiste, básicamente, en elegir entre opciones previamente definidas por otros.

Votar, sí. Pero poco más.

La democracia liberal contemporánea ha logrado algo muy eficaz: presentarse como el único horizonte posible, mientras vacía de contenido el sentido profundo de lo democrático.
Se nos dice que vivimos en democracia porque votamos, porque existen instituciones, porque hay división (formal) de poderes. Y sin embargo, cada vez más personas sienten —aunque no siempre sepan expresarlo— que no deciden sobre lo que afecta a sus vidas, que no influyen realmente no solo en las grandes orientaciones económicas, sociales o culturales, sino en lo que atañe a su día a día directo donde, a trancas y barrancas, se esfuerzan por sacar adelante sus aspiraciones.

Cada vez más personas sienten, que su participación termina exactamente donde empieza lo importante.

Aquí aparece la primera gran manipulación, confundir:

- democracia con legalidad,
- democracia con procedimiento,
- democracia con “estabilidad del sistema”.

Desde una mirada humanista, esto es claramente insuficiente. En realidad es el gran problema de raíz.

Porque la democracia no es solo una forma de organizar la sociedad (incluyendo el poder): es una forma de entender al ser humano y su proceso de desarrollo.
Y ahí es donde los llamados “valores democráticos” revelan su verdadero alcance, o su vaciamiento.

Desde esta perspectiva, el valor de la no violencia no es un adorno moral ni una consigna ingenua: justamente es un valor democrático central.
No hay democracia allí donde la violencia — en cualquiera de sus expresiones: física, económica, psicológica, emocional, género, cultural, religiosa..— organiza la vida social.

No hay democracia cuando se normaliza la exclusión, la precariedad, el miedo o la humillación como mecanismos de gobierno.
Del mismo modo, la igualdad de oportunidades no puede reducirse a una fórmula retórica. No basta con proclamar que “todos somos iguales ante la ley” si las condiciones materiales de partida hacen esa igualdad irrelevante.

Una democracia que acepta como normal que el lugar de nacimiento, la clase social, el género, las creencias religiosas, la cultura o el acceso a recursos determine el destino de las personas es una democracia fallida y profundamente limitada.
Y por supuesto,
nunca habrá una verdadera democracia mientras el patriarcado como sistema rector, siga operando.

Lo mismo ocurre con la llamada separación de poderes. No como esquema formal, sino como realidad efectiva. Porque cuando los poderes económicos condicionan de forma sistemática a los poderes políticos; cuando los medios de comunicación moldean la opinión pública al servicio de intereses concentrados; cuando el poder judicial se politiza o se instrumentaliza, la separación de poderes deja de ser un valor democrático y se convierte en una ficción. Y eso hace mucho que ya sucedió.

El problema no es solo que estos valores se incumplan.
El problema es que se redefine la democracia para que no sea necesario cumplirlos.

Así, se nos invita a defender “la democracia” mientras se restringe la capacidad real de elegir. Se nos pide adhesión a los valores democráticos mientras se desactiva la participación, se fragmenta a la sociedad y se reduce lo político a una gestión técnica de lo inevitable, o una discusión entre “quienes saben”.

Frente a esta deriva, el Nuevo Humanismo propone un desplazamiento profundo:
volver a situar al ser humano —a cada ser humano— como valor central y no como medio.

Desde ahí, la democracia deja de ser un simple sistema representativo y pasa a ser un proceso vivo, en el que las personas no solo eligen representantes, sino que participan, deliberan, deciden y construyen. Y lo que es más importante: se responsabilizan de sus decisiones. Esto es: una democracia donde la libertad no es solo formal, la igualdad no es solo jurídica (si es que eso existe) y la participación no es solo simbólica.

No se trata de idealizar ni de negar las conquistas históricas. Se trata de no confundir el punto de llegada con el punto de partida, ni el mínimo aceptable con el máximo deseable. Se trata de recuperar el sentido perdido de palabras que han sido gastadas por el uso interesado, y recuperarlos ejerciendo en la práctica los derechos que tenemos las personas. Los derechos que han sido hurtados históricamente: la votación directa de leyes, la elección directa de tribunales y fiscalías, la presentación de iniciativas legislativas, el respeto a las minorías..entre otros.

Porque cuando todo se llama democracia, incluso lo que la vacía, la tarea más urgente no es defenderla sin crítica, sino redefinirla desde los valores humanistas.

Se trata de hacer efectivo mediante la acción el hecho de que la democracia no empieza en las urnas, sino mucho antes: en la manera en que nos relacionamos, en cómo resolvemos los conflictos, en cuánto poder real tenemos para decidir sobre nuestra propia vida y sobre el mundo que compartimos.

La democracia empieza ahora.

(Paco Vaquero, lunes, 26 de enero de 2026 invierno hemisferio norte)

lunes, 9 de febrero de 2026

Premio Doramas a Froilán Rodríguez


Gilberto Moreno/facebook

Fue quien me introdujo en la política hace ya más de treinta años, y con quien compartí los valores de trabajar por los demás y por una tierra diferenciada como nuestra Canarias, por un lugar único como Arucas.

Que en la política haya personas que se ocupen de su tierra es vital, porque nadie cuida mejor lo que ama y conoce de verdad. Son esas personas las que entienden que un pueblo no es solo un lugar, sino su gente, su historia y su futuro; las que trabajan no por ambición, sino por responsabilidad, poniendo el corazón en cada decisión y el bien común por delante de todo. Cuando alguien defiende su tierra desde la honestidad y el compromiso, la política deja de ser un discurso y se convierte en servicio, en cuidado y en esperanza compartida.

Froilán Rodríguez ante todo es médico y siempre lo ha sido y será, pero además tuvo la enorme responsabilidad de ser alcalde de Arucas durante doce años, y que en mi opinión no lo ejerció como un cargo, sino como una forma de estar al servicio de los demás. Gobernar con cercanía, escuchando a la gente y poniendo siempre por delante el bien común, dejó una huella que va mucho más allá de las decisiones concretas o de los inevitables errores que acompañan a cualquier camino largo y honesto.

Compartí dos años siendo concejal contigo y con el equipo, recordándolo por la voluntad sincera de ayudar, por la puerta abierta y por el compromiso con Arucas y sus vecinos. 

Todo un honor Froilán entregarte el premio Doramas - Alma Gran Canaria, por tu labor política y tu defensa de un concepto nacionalista integrador y necesario. Gracias por esos años de entrega, por el tiempo dedicado y por haber entendido la política como lo que debe ser: un servicio a la comunidad.

domingo, 8 de febrero de 2026

Cafe Despacio, teatro sobre migraciones

Cafe Despacio hoy fue puerta abierta para el Teatro social. Mediante este teatro se pretende transformar el mundo a través de poner ante los participantes rostros de los que sufren (prostitución,  inmigración, paro,..).

Hoy hemos podido hacerlo con una mírada que une sensibilidad y capacidad para percibir las estructuras e instituciones que forman parte de la tragedia migratoria.

Además los asistentes a esta peculiar forma de arte con marcado contenido social hemos podido dialogar al respecto con la actriz.


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El acto se refiere a la actividad anunciada el 6 de febrero
Se trata de una pieza llamada “Un Extraño”, que aborda diferentes facetas de la realidad de la inmigración 

La actriz, tras la actuación, propondrá abrir un diálogo m para que, juntos, podamos ir ampliando nuestra mirada sobre el tema.

Más información: 650 980 645.

Actriz: Paola Bretones
Texto: Moisés Mato
Compañía: Brújula