martes, 13 de octubre de 2026

El paso de Dios por Pedro Hidalgo


Eugenio A. Rodríguez

Dice el viejo cura albañil Chércoles que nada como el Evangelio para analizar la realidad. Y es verdad. Hoy lo hemos visto en el barrio capitalino de Pedro Hidalgo. Entre esas construcciones anárquicas se ha paseado tanto el Dios del amor como el dios dinero y sus adláteres. Jesús lo dijo cuando le aclamaban y se molestaban los fariseos: “Si callan estos gritarán las piedras”. Hoy los solidarios han gritado en defensa de una familia, de una madre con dos menores. Enhorabuena a Derecho a Techo, a Acampada y tantos otros. Y si algún policía se hizo un poco el remolón aunque le atosigara un jefe o procuro ser educado, también. Seguramente también alguno se volvió con un nudo en el estómago.

La pobre mujer a quien dejaron hoy sin casa estaba pagando a otra persona que le realquilaba la casa. ¿Es acaso algo extraño? Algunos han salido con una lectura estricta -para este caso- de la sacrosanta legalidad, ¡Vaya por Dios! La familia pagaba anteriormente y quería seguir pagando. El problema no es el que tiene que pagar sino el que cobra. Bien lo explicó recientemente en La Colectiva el investigador Javier Gil (autor de “Generación inquilina”) cuando contó que hasta Franco había intentado hacer que los proletarios se convirtieran en propietarios, quizá con la intención simplemente de integrarlos y evitar revueltas, pero lo hizo. Somos claramente antifranquistas pero también somos contrarios a esta voracidad de los propietarios. Como dijo el profesor Gil, aunque los que cobran rentas dejaran de cobrar, seguirían siendo en general los ricos, y los inquilinos seguirían siendo pobres.

La decisión del desahucio la toma una jueza, que rondará los 60.000 euros al año. Pero allí envío a la policía y a toda la burocracia. Los policías bien podían haber hecho objeción de conciencia. No creo que alguien se meta policía local para echar gente de su casa. Quizá les animó, además de tener un trabajo, ayudar a organizar el tráfico y que los niños pudieran llegar al cole. Objeten como han hecho antes otros bomberos y policías. Creo que la Iglesia apoya esas convicciones.

Hoy quisiera expresar sobre todo que la doctrina oficial de la Iglesia sigue estando con las víctimas. Estos últimos tiempos se ha puesto de manifiesto con los migrantes, pero siempre ha estado y estará con los sin vivienda. León XIII, por quien escogió Prevost el nombre de León XIV, explicó claramente en 1891 que la Iglesia defiende el derecho A la propiedad de todos, más que el derecho DE propiedad de los propietarios. Sí, ya sé que “a” y “de” son solo unas preposiciones, sí, pero cambia completamente el significado.

Este mensaje no es solo para cristianos. La Iglesia, cuando propone medidas sociopolíticas siempre lo hace desde la racionalidad moral, desde la ética o lo que se llamaba el “derecho natural”. Desde ese “sentido común” que aflora cuando se dialoga, se llame “imperativo categórico kantiano”, “ley de oro de la moral” o como se llame.

Miles de familias se han quedado y se están quedando sin vivienda. Muchas carecían de vivienda y ahora son más. Habían pagado una parte importante de su valor... pero se han quedado sin ella. Y no son gente que no trabaje, son gente que se les ha echado al paro o padecen explotación, pero que normalmente trabajan. Son el motor de la economía (y no la banca, los empresarios, los creativos o “la madre que los parió”).

Sin embargo hoy hay en España más viviendas vacías que familias sin vivienda, pero uno escucha que “no se puede hacer nada”. Y sí se podría hacer pero el negocio del alquiler es intocable; de hecho hay “gentes” en España con diez, veinte o treinta pisos alquilados que les proporcionan miles de euros al mes… sin dar más golpe que el que dan sobre sus inquilinos. Y luego además llegó el problema de los fondos buitre, que ¡ojo! tienen beneficiarios por lo que “rentan”.

Por otra parte hoy hay en España más suelo baldío que suelo urbanizable, pero uno escucha que “no se puede hacer nada”. Y sí se podría hacer pero la realidad es que aunque somos muy “liberales”… el suelo es otra cosa. Nada influye tanto en el precio de la vivienda como el precio del suelo. Precio altísimo por la escasez de un bien (el suelo) que es artificialmente escaso por la imposición de los mecanismos urbanísticos.

Y como a “río revuelto, ganancia de pescadores” hoy gana con la situación de la vivienda la banca con sus préstamos, los constructores y propietarios de suelo. Las actuales políticas de vivienda sirven fundamentalmente para seguir enriqueciendo a la banca y los constructores. Las políticas de creación de viviendas tienen ese mismo fin… ¡no faltan viviendas, falta justicia!

Hoy es necesario realizar estudios sobre historia económica solidaria, publicar y reconocer iniciativas solidarias respecto a la vivienda, una política fiscal que no aplaste a los sin vivienda mientras favorece a los acaparadores de vivienda. Es imprescindible penalizar la vivienda vacía y hacer un estudio sobre posibles expropiaciones, empezando por las acumulaciones más escandalosas. Es necesario plantear una legislación radicalmente diferente en cuanto a política de suelo que no facilite las grandes ganancias sino que posibilite que toda persona tenga vivienda.
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